Foto Mintz
Les traigo hoy algunas reflexiones personales sobre el turismo que escribió Jerome Mintz y que aparece en los documentos del Smithsonian.

En este primer documento dice que tras un viaje por la Costa del Sol, que posiblemente aprovechara también  para visitar y filmar a su amigo Juan Moreno Vidal, llega a una serie de conclusiones. Así las recoge: 

“28 marzo 1970
Tras visitar a lo largo de la Costa del Sol, cueva de Nerja y aldea de Ojen cerca de Marbella llego a algunas conclusiones:
España actúa como un señorito empobrecido, que cuando le falta fondos, vende una parte de su finca a un empresario mas  emprendedor.  Parece que nunca se le ocurra trabajar la tierra adecuadamente; abandonar sus lujos también parece una solución, provisionar a sus hijos no le parece necesario.  Al final queda sin territorio, empobrecido, sin remedio, y los forasteros son los propietarios de su casa y tierra.  Los señoritos han llevado a la prueba suprema esta mala administración de modo de gestionar el gobierno y la economía.  Actualmente se dedican a vender paulatinamente las hermosas áreas litorales y las sierras cercanas a extranjeros ricos; rehúsan trabajar la tierra adecuadamente o tirar el lujo de criar toros y lidiar y proporcionar trabajo y comida para el pueblo;  ha enviado los hijos de España a trabajar en Alemania y Francia”.



En la actualidad el debate sobre el turismo está de plena actualidad. Hay quien lo defiende como una actividad económica que da muchos puestos de trabajos, con muchas sinergias y que posibilita la apertura social y política de las poblaciones. El turismo, visto así no solo es la principal actividad económica desde los sesenta, con amplias potencialidades en el futuro, sino que también utilizado de una forma sostenible puede servir para dar conocer y proteger un patrimonio natural y cultural que de otra forma corre el riesgo de perderse. Sinceramente, yo pienso así, aunque soy consciente de que los costes de oportunidad de esta actividad son muy importantes. Entre ellos los que argumentan sus detractores. Hay quien piensa que el turismo solo beneficia a unos pocos, contribuyen a la colonización foránea, posibilita unos sueldos muy bajos, un empleo precario y estacional, crea numerosos impactos medioambientales y grandes destrozos a patrimonio natural y contribuye al neocolonialismo cultural.



Puede sorprender que en 1970 Mintz tenga unos pensamientos políticos sobre el turismo tan especiales como los que hemos visto y más viniendo de un americano que llevaba sólo cinco años en Benalup de Sidonia. ¿Cuál era la ideología de Jerome Mintz? Muchas veces nos la hemos planteado, lo mismo que se ha planteado que si pertenecía a la CIA u otra organización por los privilegios que tuvo para investigar y luego enviar su trabajo a través de Rota por ejemplo. Siempre he pensado que esas acusaciones eran falsas y eran fruto de lo propicios que somos para apuntarnos a la facilidad que supone utilizar teorías conspiratorias. En este caso lo tengo claro, lo que pensaba Mintz sobre el boom turístico de los años sesenta es fruto de su propia observación y, sobre todo, de lo que le cuenta sus amigos campesinos anarquistas de Casas Viejas. 
Foto Mintz




En los documentos del Smithsonian recoge estos testimonios, prueba evidente de lo que escribo. Un ejemplo de ello son los siguientes testimonios: 
29 de marzo de 1970
Pepe sobre la venta de terreno
Ocurrirá  otro Gibraltar.  Estas personas construirán en el terreno y entonces pertenecerán a ellos.  Como Inglaterra tiene este territorio de Gibraltar y ha invertido en él y construido. España las quieren aquí para ganar el dinero internacional, porque nuestro dinero vale muy poco.    
18 de abril 1970
Notan que muchos alemanes están comprando terreno por todas partes. Signo de los nuevos tiempos. Antes en la barra de bar, pregunté a Perico y Manolo, dueño del bar, que pensaban del turismo y dijeron que la gente disfrutaba, que todo el mundo quiere disfrutar, pero que ellos no pueden. 

Agosto 25, 1970   con Pepe en Cádiz en casa de amigo
El turismo es bueno para el gobierno, pero perjudica al pueblo. Las turistas consumen los bienes del país.  El dinero que ganan lo utiliza el gobierno para el comercio internacional y se lo apropian  los ministros y la burocracia. Los ministros se vuelven ricos».  

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