Foto Mintz
Fueron muchas las horas las que pasaron Betty, Jerry, Pepe y Antonia juntos. El documento que hoy os traigo está recogido en esos encuentros. No lo hay en audio, al menos yo no lo he encontrado, sino que tomó notas a mano. Parece ser que la segunda vez que Mintz estuvo en Benalup de 1969 a 1971 se le averió el magnetofón, según testimonio de Carmen García. Es muy interesante porque no sólo recoge la fábula en sí, sino que también el proceso y el contexto. Pepe Pareja, con ese paternalismo propio de las personas mayores le cuenta que se trata de una fábula donde los animales hablan y «tenemos que pasar la tarde hablando de algo»

«22 May de  1966
Pero algún día de estos esto deberá cambiar.  Porque uno no puede vivir así. Porque todo es una lucha. y al final nada se logra.
 J.M.- En el tiempo pasado?
Todo lo que los trabajadores querían era tener es el derecho de petición, querían un aumento de sueldo, o. mejoras morales o mejoras morales y materiales. Los restos morales y material significa dinero.
¿Cuántas horas se trabajaba antiguamente? / Le voy a contar algo, una historia de trabajadores: de esto se trata. Tenemos que pasar la tarde hablando de algo »
Se trata de una fábula, algo inmaterial, y en la fábula está permitido que el animal hable. Dicen que una vez, esta es una historia, un hombre se acerca a una mula. Una mula es un animal mezclado. Una mezcla de burro y yegua, porque es una mezcla.  Un día, un hombre se acercó a una mula y le dijo a ella: «Vengo a cultivar estas tierras. Y luego sembraré melones rojos y melones blancos. Y guardaré la cáscara como regalo para ti». Por supuesto, la corteza era para el animal. Pero recuerda que en la fábula está permitido que los animales hablen, la mula responde y le dice: «No tengo ninguna intención de aceptar que me pongas el yugo. Estoy muy contenta con la hierba que tengo «. El campesino le responde: Bueno, tú padre nunca fue así. Tu padre trabajó catorce o dieciséis horas todos los días y fue muy feliz «. Me refiero a la pregunta que me hicieron sobre nuestros antepasados y las horas que trabajaron. Es por eso que me acordé de esto. Entonces la mula le responde y le dice: «Sí, lo que dices es probablemente cierto. Pero no olvidemos que mi padre fue un burro por trabajar tantas horas al día”. Eso de las cáscaras, eso es hablar metafóricamente. No diré pan, excepto indirectamente. Hablar indirectamente es hacer lo que dice el proverbio «Ocultar la mano que arroja la piedra». Esto es indirecto está a la intemperie. Esto significa que lo que este agricultor hizo con las cáscaras fue lo que le dieron a los trabajadores.
La basura que no quieren y lo que es bueno solo para los animales, el aceite malo es para el trabajador, los garbanzos malos para el trabajador. Y el garbanzo bueno, selecto es para quien no trabaja. Y así es como va todo. Así es como la rebelión se inyecta en todo ser humano. ¿Tengo razón o no? (Sí.)
Tendrán que dispararme algún día. Eso incluso podría ser preferible. Ser asesinado con armas a sufrir hambre».
Foto Mintz



Pero aunque se trate de una fabula, es del género denominadas disidentes, pues no tiene una moraleja final, ni el  mensaje tiene carácter moralizante y doctrinario coincidente con el paradigma dominante. Tampoco es un cuento sin mensaje, para pasar el tiempo, como pretenden disfrazarlo Pepe Pareja. Sino que tiene un carácter didáctico y quiere reforzar una tesis que está manteniendo, generalmente entre la tradición anarquista, de tipo reivindicativo. Son fábulas que se transmitían por tradición oral y formaban parte de su estrategia para difundir su ideología.



En la página 104 de los anarquistas de Casas Viejas el mismo cuento aparece. Mintz ha entresacado la parte que más le ha interesado y ha pulido los detalles. Este es el resultado: … Los obreros que disputaron la necesidad de unirse al centro fueron atacados de uno u otro modo.
Pepe Pareja: Cuentan que una vez un hombre se dirigió a una mula que estaba paciendo libremente en el campo. La mula es un animal mixto, descendiente de un burro y una yegua. Y un día este hombre se acercó a esta mula mientras estaba pastando y le dijo: “Voy a ponerte el yugo para que podamos trabajar el campo. Yo plantaré sandías y melones y te apartaré, como regalo, las cortezas”.
Como esto es una fábula, en la que los animales hablan, la mula respondió: “No creo que vaya a aceptar el yugo. Estoy muy contenta con la hierba que tengo».
El granjero que iba a trabajar el campo le contestó: “Pero tu padre no era como tú. Tu padre trabajaba catorce o dieciséis horas diarias y estaba contento”.
Entonces, la mula replicó: Sí, lo que dices es cierto. Pero  no debes olvidar que mi padre era un burro”.




A mí me ha recordado esta fábula la canción anarquista que lleva por título «Con el sudor de tú frente» que en la transición la popularizaron Labordeta y Carbonell.

Con el sudor de tu frente
(José Antonio Labordeta – Joaquín Carbonell)
Pascual se crió menudo
Siempre esperando saber
Por qué su padre decía 
A la hora del mal comer:
Pascual, Pascual, tú a lo tuyo
Que es trabajar

Segó por las tierras altas
Llegó por el olivar
Deshojó azafrán con frío
Y hasta se pensó casar
Con una moza sonora
De gran pechera y buen pie
Hasta que los padres de ella
También le hicieron saber
Pascual, Pascual, tú a lo tuyo
Que es trabajar

Se metió en lo libertario
Se hizo de la CNT
Corrió todos los caminos
Todos corrieron contra él
Estuvo en el frente el Ebro
En Andorra y en Teruel
Gritó por los barrios altos
Luego gritaron contra él
Pascual, Pascual, tú a lo tuyo
Que es trabajar

Hizo resuello por Francia
Muy cerca de Montpellier
Los nazis le hicieron preso
Y lo exportaron a Argel
De aquí pasó a Sevilla
Y luego a Carabanchel
Y en todas partes oía
Con consejos de burgués
Pascual, Pascual, tú a lo tuyo
Que es trabajar

Anda de nuevo menudo
Por marchar tanto al revés
De esperar siempre el tranvía 
Hasta llegar la vejez
Camina cansado y triste 
De ir desde el tajo a la mina
Desde el secano al andamio
Sin entender la consigna
Pascual, Pascual, tú a lo tuyo
Que es trabajar

El día que agonizaba
En un catre de un cuartel
Alzó la cabeza duro
Y dijo con mala fe
«trabajar, trabajar, 
¿Y para quién?

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