Le atribuyen a Churchill, Maquiavelo o Bismark la frase de que la política es el arte de lo posible. Se utiliza para justificar el pragmatismo que conlleva esta práctica social y necesaria. A mí me gusta más los que incluyen el elemento utópico, y dicen que la política es el arte de lo imposible.
Como viene a decir Fernando Santiago en un artículo de su blog para las cosas pragmáticas y diarias están los funcionarios que en este pueblo hemos pasado de tener dos a tener más de cien, contando los fijos, eventuales y afines y eso sólo relacionados con la administración local, si hablamos de todas las administraciones el número alcanza los trescientos. Ni yo ni nadie pensaba hace 25 años, por poner una fecha, que este pueblo iba a tener un espacio conmemorativo dedicado a las víctimas de los sucesos, que iba a contar con una ruta guiada por los lugares con textos y fotos, que los estudiantes del IES iban a hablar del tema con normalidad y conocimiento y que se podría hacer una recreación de ellos de manera tan fácil y rápida como el que se pone a freír un huevo. Ni yo ni nadie pensaba hace 25 años que tendríamos dos magníficos libros sobre el pueblo escritos por Mintz, más un tesoro compuesto por cerca de 5000 fotografías, cientos de horas de audios, outtakes y documentos del americano de Benalup. La existencia de una oficina de turismo o un centro de la interpretación de la prehistoria. Es un dato objetivo que en estos último 25 años hemos avanzados más en el conocimiento de nuestra historia y nuestro patrimonio que en todo el periodo anterior.
Tampoco hace 25 años existía una angustia y denuncia general sobre el estado de apropiapación y dejadez en el que está nuestro patrimonio cultural y natural. De hecho, he hablado con miembros de las cinco candidaturas para las elecciones del 26 de mayo y todos expresan su interés por buscar alternativas a este gran problema. El estado de nuestro patrimonio, junto con el aislamiento del que hablaba el otro día, se ha convertido en un asunto clave para el arte de lo posible o lo imposible. Ello es lo que me ha llevado a escribir esta serie sobre el patrimonio. En este repaso por la botella medio llena que estoy haciendo también quiero hacer mención a la estupenda idea, por lo que representa y por las consecuencias que va a tener, que ha sido la exposición de las puertas del centro histórico o la magnífica labor llevada a cabo por la asociación micológica parque de los alcornocales. Todo esto era imposible hace poco y hoy es realidad gracias a los políticos, a los funcionarios y a la sociedad civil que hemos arrimado el hombro.
Aunque soy optimista por naturaleza no estoy ciego y es por otro lado evidente que la situación del patrimonio benalupense es pésima. Esta posible contradicción no es tal si pensamos que veníamos de una situación muy negativa, que tiene que ver con el origen del pueblo, una localidad formada en torno al problema agrario donde unos pocos se apropiaron de forma descarada, injusta y monumental de lo que era de todos, disfrutándolo en exclusiva e impidiendo que las sinergias del patrimonio beneficien a todos. Para consolidar este camino se extendió la estrategia del fatalismo, del siempre ha habido pobres y ricos, del INFOCA. Se ha conseguido mucho pero como se venían de una situación tan pésima queda mucho por conseguir. También creo que lo arduo e ingente de la tarea ha pesado tanto que últimamente reinaba el conformismo, la dejadez y la apatía. En definitiva que el arte de lo posible se había impuesto sobre el arte de lo imposible.
Parece indudable que estamos asistiendo a cambios profundos en el sociograma político del pueblo (se confirma que se presentan cinco candidaturas todas con gente de Benalup-Casas Viejas) y es por tanto un momento oportuno para que hagamos un repaso breve y sincrético, pero a la vez significativo y que a modo de repertorio sirva para hacer una radiografía del estado de la cuestión del patrimonio benalupense. Repitamos, en los últimos tiempos se han conseguido muchas cosas, pero también es verdad que faltan muchas por conseguir y que otras como el Tajo de las Figuras, el Monasterio del Cuervo, la Morita, el estado del centro histórico o el acceso al patrimonio natural han empeorado significativamente. Hemos ido en este aspecto para atrás como los cangrejos. No se trata de medidas concretas, sino de concienciarnos que necesitamos un proyecto que permita recuperar definitivamente lo que previamente ha sido arrebatado y de paso ponerlo en valor. El estado eufórico por el que pasa el turismo y la situación de este en la comarca lo va a convertir en una mancha de aceite que puede ayudar mucho a este propósito. Para esta labor de recuperación necesitamos conocer, difundir, proteger y poner en valor todo el rico patrimonio cultural y natural que la historia y geografía de este lugar nos ha posibilitado.
Estamos al sur del sur, entre dos continentes, entre dos mares, en una zona con muchas posibilidades para el asentamiento del hombre prehistórico, de la civilización romana, musulmana o cristiana. Una zona donde la forma de apropiarse de los recursos produjo una serie de conflictos y avatares ejemplificantes para toda la historia de España y del mundo occidental. Su estudio al mismo tiempo se ha convertido en parte del patrimonio. Vinieron a cazar y se convirtieron en cazados. Por otra parte, la situación geoestratégica antes comentada y el menor desarrollo que el entorno nacional ha hecho que el grado de conservación del medioambiente sea superior a la media nacional. Todo ello unido al boom turístico actual, concretizado en pueblos limítrofes como Medina o Vejer hacen que pueda existir cierto consenso en admitir que partíamos de una situación nefasta, que se ha conseguido mucho, pero que queda mucho por solventar. Como es el momento de propuestas el segundo post de la serie va sobre ello. Espero las vuestras. Las regalamos gratis para que las utilice quien pueda y las crea convenientes.




