El asidonense Francisco Vela López va a ser el gran beneficiado de la subasta de parcelas por la desamortización y los repartos. Pero a este poderío agrario, hay que unirle el político y el urbano. Son tres caras de una misma moneda.

Si en un principio mantuvo la vivienda principal en Medina, como pasaba en 1874, llegó el momento que a medida que se consolidaban sus explotaciones agrarias en Casas Viejas adquirió vivienda en la localidad. Él y sus hijos van a tener la vivienda principal en Medina, pero en “la aldea” van a construir una especie de casas de campo o “cortijos”. Compró el viejo Ventorrillo del siglo XVI, aprovechando que Bernardo Cozar Romero no había pagado al ayuntamiento viejos impuestos atrasados sobre él. El solar que va desde la derecha de la actual calle San Francisco hasta la derecha de la calle San Elías y que por el sur llegan hasta la calle Clavel. Francisco Vela López que se había casado con la también asidonense Sebastiana Pérez- Blanco  Rodríguez murió en 1884, dejando su negocio familiar formado por una gran explotación agraria de propiedades propias y otras arrendadas a sus dos hijos Antonio y Nicolasa, además de un importante patrimonio urbano.

Y ¿a quién le compró Francisco Vela López estos terrenos? Al ayuntamiento. En el Boletín Oficial de la provincia del 28-3-1882 y el del 9-5-1882 vienen anuncios en donde a instancias de Juan Vela López (hermano) y Francisco Vela Galindo (primo) el consistorio saca a subasta “pedazos sobrantes de terreno de la vía pública de la aldea de Casas Viejas…  que posteriormente serán adquiridos por ellos como testaferros de Francisco Vela López. El 18 de enero de 1883 en el mismo BOP aparece que esos tres sobrantes de la vía pública han sido adjudicado a Juan Vela López. Pero el proceso de apropiación de fincas rústicas y urbanas no se entiende sin su participación política. Uno de los objetivos de las desamortizaciones era conseguir la fidelidad política de los que adquirían la subasta porque triunfando el liberalismo se aseguraban su apoyo, pues de otra forma corrían el riesgo de perder sus recientes posiciones. 
Francisco Vela López

En 1874  Francisco Vela López ocupa por primera vez el puesto de alcalde pedáneo de Casas Viejas,  prueba evidente de que las relaciones entre el mundo de la política y la economía eran conmutativas y de que sus funciones eran ya más importantes. La saga de los Vela mantendría su preminencia política hasta la transición democrática, con el paréntesis de la Segunda República. Se mantendría en el cargo hasta el 4-7-1885, sustituyéndole su yerno y sobrino Francisco García Vela hasta el 20-4-1895 que entra como alcalde pedáneo su hijo Antonio Vela Pérez-Blanco. Éste abandonó la alcaldía en 1902 aunque siguió siendo por un tiempo concejal. El protagonismo político en Casas Viejas siguió siendo monopolizado por  la familia Vela y Espina, con la excepción de la Segunda República, hasta la llegada de la transición en el siglo pasado.



El solar que abarca desde la calle San Elías a la calle Fuentes, tras el reparto de 1908 entre las familias Vela y Espina le correspondió en herencia a Nicolasa, hija de Antonio Vela Pérez-Blanco. José Fernández Vela (conocido como Pepito Fernández), hijo único de ella, heredó todo el patrimonio, que incluía numerosos inmuebles de alquiler, por lo general pequeños, en las calles Fuentes y San Elías.



Esta humilde puerta, de metal, pertenece a un inmueble que, como la mayoría de los que forman parte del catálogo, está deshabitado. En él vivieron, entre otras, las familias de Juana González González (Juana Parrao, la Sorda), de Juan Vela Rodríguez y de Manuel Mañez Candón, a quien el 11 de enero de 1933 la Guardia Civil disparó e hirió delante de la puerta. Fue uno de los dos únicos heridos civiles de los Sucesos, siendo la misma Guardia Civil la que lo llevo al hospital. Manuel tenía un hermano deficiente y al oír los tiros salió a ver lo que pasaba. Manuel fue a cogerlo para que no le pasara nada y en ese momento, la Guardia Civil proveniente de Medina, desde la Alameda le pegó un tiro en el hombro. Su hermana Mª del Socorro cuenta que ellos vivían al lado del horno de Isabel Vela. El día 11 un sobrino de ella, Rafael Mateo Vela, salió a meter leña y desde la Alameda, en la calle San Elías, los guardias civiles del sargento Anarte lo mataron. Una calle próxima a la Alameda escenario de los principales acontecimientos históricos de este pueblo.

Calle San Elías, 5
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