
Tenemos muy buena noticia. El viernes 28 los vecinos de Benalup-Casas Viejas Manuela Lago y Gil Birues de Segovia presentan el libro “Con vistas a Tartessos”.
En la página oficial y en el Facebook del Ayuntamiento hay una reseña bastante completa: “El acto tendrá lugar el viernes 28 de junio a las 20:00 horas en el Centro Cultural Mintz (antigua Casa de la Cultura) de Benalup-Casas Viejas. Con vistas a Tartessos trata sobre la necrópolis de Paraje de Monte Bajo, descubierta por los autores del libro en 2004 a orillas del embalse del río Barbate, en el término municipal de Alcalá de los Gazules (Cádiz), muy cerca de Benalup-Casas Viejas…En esta publicación, los descubridores aportan nuevos y relevantes datos hallados una vez finalizadas las excavaciones…Este libro ofrece al lector una muestra de la excavación de la necrópolis a través de más de doscientas fotografías…La presentación está organizada por la editorial @becedario en colaboración con el Ayuntamiento de Benalup-Casas Viejas; presentará el acto Fran Sánchez Mazo”.
Conozco desde hace mucho tiempo a Manoli y Gil. Manuela Lago López era sobrina de Manuela Lago Estudillo y nieta de Fernando Lago Gutiérrez, ambos asesinados en los sucesos de Casas Viejas. Por ahí empezó nuestro contacto.
Los dos son fruto del tiempo que les ha tocado vivir y han llegado al mundo de la cultura oficial más tarde de lo que a ellos les hubiera gustado. Sin embargo, tienen una inmensa afición por la recuperación de la historia, un gusto por recuperar y poner en valor el pasado… como si tuvieran urgencia en recuperar el tiempo perdido o más bien robado. Puedo dar fe de las facilidades y la amabilidad con las que tratan a los alumnado cuando van a su casa a preguntarles algo de los sucesos o las colas que se han formado en su casa preguntando cosas sobre las chozas en este pueblo u otros aspectos antropológicos, porque Manoli y Gil los tratan de maravilla. Alguien puede pensar que es lógico al ser Fernando y Manuela Lago antepasado de Manoli. Pero yo creo que es algo más profundo, no creo que sea una casualidad que los dos, desde presupuestos culturales oficiales mínimos, sean unos consumados apasionados de la arqueología prehistórica. Me parece más bien que de lo que se trata es de un precioso y digno rescoldo.
El caso concreto del libro que nos ocupa es fruto de una lucha y un interés por el tema, que empezó en 2004 y que todavía no ha terminado. Ni con la administración, a la que han ganado algún pleito, ni con los nuevos hallazgos que han aparecido y que aparecerán. Y estos 15 años de interés y persistencia por un tema que les apasiona han tenido una causa y una consecuencia. Ello ha sido posible gracias al amor y el esfuerzo que se le ha dedicado al tema y con ello han conseguido un alto grado de aprendizaje para ellos mismos, para Benalup-Casas Viejas y la población en general.
Tengo la suerte de ver el libro en el comedor de la pareja. La foto de María Ortega, Ana Cabeza y Manuela Lago leyendo sendos libros en la choza que se halla en el mismo lugar donde Manuela y Gil se han hecho otra fotografía con sendos ejemplares del libro y de fondo el valle del Celemín y el Barbate. Ahora entiendo porque el libro se llama Con vistas a Tartessos. Les pregunto y me dicen que en el yacimiento y en las cuatro tumbas excavadas se encontró el vaso campaniforme que aparece en la portada del libro. Según los arqueólogos es el que ha aparecido más al sur de la Península Ibérica. La estela hallada, el menhir, la espada de sílex de 34,8 cm todo confirma que el yacimiento se encuentra dentro del ámbito cultural de Tartessos.
En 2016 apareció una noticia que relacionaba el origen de Tartessos con una isla fluvial del Barbate. Manolo Montiano matizó: “Esta noticia ya apareció hace meses. La isla no está en el río Barbate, está en el río Álamo, a cuatro kilómetros desde Benalup”. Vivimos en una de las zonas de España con mayor riqueza en yacimientos prehistóricos. La situación geográfica, al sur del sur, y la laguna de La Janda lo posibilitan. “Con vistas a Tartessos” es una publicación con una gran calidad, que cuenta la experiencia personal en torno al hallazgo y su evolución posterior de dos benalupenses, Manuela Lago y Gil Viruel, y que posiblemente signifique un hito en los próximos descubrimientos arqueológicos de la zona que quedan por aparecer. Por eso yo prefiero asistir al acto antes de que me lo cuenten.