Tengo abandonada la sección de fotoblog. Es una pena, a mí me encanta. Por eso hoy traigo al blog cinco fotografías de Mintz sobre una misma temática: Los niños hombres. En el 2013 los amigos de Mintz realizamos una exposición con ese título. De ahí tomo cuatro de ellas.
El primer texto lo realizó Pepe González para el libro la Tierra, aunque al final no entró, fue una de las muchas fotos y textos que por falta de espacio se quedaron fuera. Por cierto, que conste que no está descartado del todo que algún día se reedite La Tierra. La fotografía es de mala calidad, se la regaló Mintz a Juan Coronil y de esta se sacó una fotocopia. Las que nos llegaron a través de Carla Mintz son originales y presentan mejor calidad. Juan Coronil Guerrero “Farañaco”, que tenía trece o catorce años, llega a la venta Nueva después de una jornada de trabajo en las Lomas. La venta Nueva era punto de partida y llegada para los trabajadores que iban a las Lomas, unas veces con medios propios, es decir en bicicleta; otras, por cuenta de la empresa en camiones y posteriormente en autobús. Juan fue fotografiado por el profesor Jerome R. Mintz (el americano) allá por el año 69, Seguramente, le llamaría la atención la juventud del trabajador, que la contrasta con algunos trabajadores mayores que se ven detrás, aunque en aquella época no era nada extraño que los niños trabajaran. Este texto se realizó con la información aportada por Manuel Coronil Guerrero. 2º ESO (2005)
El segundo texto y la segunda fotografía tiene la misma temática, pero la hicimos Pepe y yo para la exposición Los niños hombres en 2013. Va del mismo asunto y el mismo sitio. Entre los fotografiados están José Pérez González «Diana» y Antonio Rojas.
Un grupo de niños posa ante la cámara de Mintz. Las gorras y el sombrero son necesarias para soportar el sol abrasador típico de la zona. El jarrillo de lata y las correas o guitas que sujetan sus pantalones nos hablan de una época de carencias, donde los pantalones pasaban de hermano a hermano o familiar o vecino y la mayoría de las veces tenía una o más talla de lo que correspondía.
El tercer texto y fotografía también es de la exposición de 2013. Un niño de cortad edad (M. Vargas) posa para Mintz. No sabe lo que hacer con los brazos y los recoge sobre el cuerpo. Los viejos pantalones, un sombrero de tela para protegerse del sol y la capacha de pleita para llevar la vianda nos indica que está trabajando en el campo. Con un conato de sonrisa reta a la máquina de El Americano, toda una sorpresa y una novedad para un chiquillo que desde pequeño está acostumbrado a las cornadas de la vida, pero no a estos adelantos que vienen de muy lejos.
En la cuarta fotografía también aparece un grupo de niños que vienen de trabajar. En la fotografía hemos reconocido a Francisco Macías, Astorga, Manuel Gutiérrez Ortiz (el de la cesta en la cabeza), a su lado el hermano de Pakuqui y Cristóbal Salcedo. Son cuatro muchachos que a edad tan temprana ya están trabajando en el campo. Uno de ellos lleva sobre la cabeza un cesto de pleita lleno de hierbas, y todos llevan prendas para cubrir la cabeza: una boina, una gorra y sendos sombreros. Se repite la presencia de cuerdas y correas para compensar que la talla del pantalón no es la misma que él que lo lleva.
Y por último la quinta fotografía es un precioso primer plano de El Meinato, un niño jornalero que va a trabajar a las Lomas. De la «binaera», el sombrero y la mirada podemos deducir que no ha tenido infancia, y si la ha tenido ha sido muy breve. La capacha, otro elemento del atuendo habitual del jornalero, se ha quedado fuera de la imagen, pero se intuye. Por la «binaera» sabemos que estaría escardando, ya que esta herramienta se utiliza en este tipo de faena agrícola.
He publicado cinco fotografías de niños que vienen de trabajar, pero podía haber aumentado significativamente el número pues Mintz hizo muchas sobre este asunto. Parece manifiesto el cariño, la dulzura y la empatía hacia ese sector de la población, aunque las fuerzas de seguridad no lo entendieran, de hecho una vez la Guardia Civil le quitó la cámara y le preguntó el por qué fotografiaba a los niños. Hay sonrisas en todas las fotos o posturas masculinamente serias. Nunca tristeza. Sí se puede intuir un cierto grado de denuncia. Le preguntamos a Isabel Mintz la causa por la que su compañero fotografiaba tanto a los niños y las niñas del Benalup de la época. Decía que este tipo de prácticas infantiles constituían para Mintz un símbolo de la explotación y pobreza imperante en esta zona y en aquella época. Escribió Isabel Mintz: «Jerry admiraba el ingenio, la maestría y la independencia de los hombres y mujeres del pueblo. Estaba impresionado con sus enérgicas expresiones de frustración contra una sociedad que les oprimía y, con todo el respeto, le encantaba el buen humor que siempre tenían». La esposa de Mintz decía que a su marido le llamaba mucho la atención el cariño y el amor con que la familia trataba a los más pequeños. También se sentía triste de que los propietarios de las tierras usaran a niños como labradores y que no hubiera ningún futuro halagüeño para ellos.
Apareció la foto de Juan Coronil y decidí hacerle un post. Me pareció oportuno darle una versión de conjunto con dos claros objetivos, por un lado contemplar el asunto desde una perspectiva global, por otra insistir en el valor documental que tiene todo el legado que nos dejó Mintz.





Me gusta ver reflejado lo que yo he visto en Castilla la Mancha (ahora, antes Castilla la Nueva porque es Toledo la provincia), aunque, lógicamente, me dé un vuelco el estómago por lo que representa. Otra noticia que me ha gustado, y mucho, es "Por cierto, que conste que no está descartado del todo que algún día se reedite La Tierra" y ¡cómo me gustaría que se hiciese realidad!
Un abrazo para todos