Le toca el turno a Cádiz, la capital, la cuna de la libertad. En una provincia con un sistema de ciudades tripolar (Algeciras, Jerez y Cádiz) es esta última la que mantiene más relaciones con Benalup-Casas Viejas. Son muchos los viajes que se hacen a la capital y muchos los benalupenses que viven allí. También abundan los gaditanos que vienen a B-CV a visitarlo o a vivir.
Juan Eslava Galán en «1000 sitios que ver en España al menos una vez en la vida» dice de la ciudad trimilenaria: «CÁDIZ TACITA DE PLATA
La urbe más antigua de Occidente, Cádiz, la columna de Hércules, el non plus ultra, es una bellísima ciudad del siglo XVIII que parece anclada en medio de su bahía… El viajero que tiene recorrido Cádiz de otras veces, ha entregado ya el corazón antes de traspasar las recias murallas por la puerta de Tierra. Es una ciudad entre dos mares, pero tan aérea como marinera; ciudad entre dos continentes, pero tan americana como europea y africana; ciudad entre dos elementos, la tierra y el mar, pero tan eólica que en ella contienden el levante y el poniente, ciudad salada, “salada claridad” machadiana, pero su mismo blancor es de azúcar, de pan de azúcar caribeño, en el desenfado de sus gentes, en lo apacible de su vivir, ciudad que solo se pertenece a si misma, tacita de plata, blanca acuarela con veladuras de color, Cádiz reposada y sabia, honda y escéptica, Cádiz del vino y del flamenco, del duende, del quejio, de los cabales, del sentido común, Cádiz de vuelta de todo.
El viajero entra en una ciudad donde los analfabetos saben más que muchos doctores por Deusto (dicho sea a voleo y sin ánimo de establecer comparaciones odiosas; lo mismo podr´çia haber escrito doctores por la Universidad de Navarra)
El viajero es animal de costumbres y ha hecho de su visita a Cádiz una ceremonia precisa que repite con pocas variaciones tres o cuatro veces al año. A Cádiz, como Venecia, que tiene vocación de isla, es mejor llegar por mar, en barco humilde con bancos de listones y brisa marinera…
A la derecha queda la plaza de San Juan de Dios, con su elegante Ayuntamiento neoclásico que tiene frontón de templo griego y balconada ex profeso para que los gobernantes saluden al pueblo que aclama con su mijita de guasa, harto de verlos pasar desde el fondo de los siglos….
Allí al lado está el mercado de abastos, rectangular y trajinero como un campamento romano. No es mala idea la de dar un despacioso paseo fingiendo ser inspector de consumos para observar los raros peces en el expuestos y el ajetreo de las gentes, su trato y su gracia. Ver gentes y catar vinos es tan aleccionador o más que ver museos….
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| Foto Jerome Mintz |
Más animado que el mercado de Cádiz solo se conoce el carnaval, la segunda semana de febrero. A muchos observadores les parece que en tiempo de carnavales la chocarrería y la cutrez señorean la ciudad. A otros, por el contrario, los carnavales les encantan y no se pierden uno. Es que hay gente pa tó, como dijo el torero Guerrita cuando supo que Ortega y Gasset era pensador. La esencia del carnaval son esas coplillas que propenden al critiqueo de la actualidad o la autocomplacencia y cateta exaltación de los valores eternos de la ciudad y sus gentes.
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| Foto Jerome Mintz |
Para que hiciera la crónica de Cádiz le pedí colaboración a José Martínez Gracia, médico y gaditano de pura cepa. Esta es su crónica: De Cai,Cai y casaviejeño de adopción.
Comparto mi cariño por los dos pueblos que mas quiero en el mundo, y como un ser muy inteligente dijo, Pischa los de Cádiz nacemos donde nos da la gana, añado yo que también por necesidades de la vida y por cariño vivimos donde nos da la gana y por eso vivo en Benalup.
Son dos pueblos hermanos y con muchos parecidos aunque algunos no lo crean, son antiguos ,uno de origen fenicio, con tres mil años de luz dejándonos las muestras de sus sarcófagos y tesoros bajo la tierra, el otro ya en la prehistoria estuvo habitado ,dejándonos como muestra las pinturas rupestre de las cuevas del tajo de las figuras.
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| Foto Jerome Mintz |
Los dos han vivido de su riqueza del agua una la de sus mares y de su puerto del que vivieron, los fenicios, los romanos, los árabes, el comercio con las indias y de sus astilleros, siendo hoy su principal fuente de riqueza. En Benalup desde la prehistoria al que siguieron los árabes y llegando a los tiempos actuales siempre buscando el agua para poder vivir de ella.
Las dos tienen un centro comercial, el de Cádiz de estilo neoclásico y que fue las viviendas de los grandes comerciantes del siglo 18 y el de Benalup del siglo 19 y 20 donde se asentaron los grandes terratenientes del pueblo y que en ambos casos impulsaron su desarrollo. Hoy ambos pendientes de su reestructuración para acomodarse a los nuevos tiempos.
Los dos tienen una periferia moderna, lugar de crecimiento, Cádiz los extramuros y Benalup matadero y grupo Q.
Los dos están cercados, uno por sus muros de piedra y otro por su escaso termino.
Los subsuelos son ricos, uno por sus aguas subterráneas y el otro por sus minas, vestigio de los ataques piratas y de la guerra de la independencia, por la cual entraban y salían los habitantes de Cádiz.
Sus torres vigías se elevan la de Benalup oteando el horizonte vigilando a los cristianos, los minaretes de Cádiz la llegada de los barcos de las Américas.
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| Foto Jerome Mintz |
Los dos tienen sus fiestas cumbres en febrero con la fiesta de la ironía, de los poetas de la calle, de los cantores del pueblo que ensayan durante meses para deleitarnos durante una semana. Esta es la fiesta del pueblo hecha por el pueblo y cantada para el pueblo, es el carnaval. El cual sirve como noticiero de todo lo sucedido durante el año. Uno es salada claridad y el otro un grito a la libertad.
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| Foto Jerome Mintz |
Ambos ven como sus hijos tienen que emigrar para poder trabajar.
Pero lo más importante, es que los hijos de ambas poblaciones mantenemos la esperanza de un futuro mejor.»
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| Foto Jerome Mintz |







