Fotografía Isabel Mateos y Andrés Barberán
Vimos como los tres sobrantes de la vía pública que el Ayuntamiento de Medina subasta a propuesta de Juan Vela López en marzo de 1982 van a terminar en manos de Nicolasa Vela Morales y de esta pasó a su hijo José Fernández Vela, cuyos herederos son propietarios de la mayoría de los inmuebles que van desde la calle San Elías hasta la calle Fuentes. Tres meses más tarde también Francisco Vela Galindo actúa de testaferro y consigue que el Ayuntamiento saque a subasta dos sobrantes de la vía pública  que adquirirá en propiedad su primo Francisco Vela López.

De este pasa a Antonio Vela Pérez-Blanco y de este a sus dos hijos Juan  y José Vela Morales. Para Juan el de la izquierda y para José el de la derecha. Aquí montaría la fábrica de la luz que luego vendería a Juan Pérez Blanco y Manuel Sánchez, y donde ahora tienen viviendas sus familiares. En el solar de la izquierda se hacen dos inmuebles. El primero  para la hija de Francisco Vela Nicolasa Sebastiana Garcia Vela. Sebastiana contrajo matrimonio con el médico José Espina Calatríu. Tras la muerte de ella, la vivienda fue heredada por Pin y Juan Vela Espina. En el año 2004 la vendieron al empresario belga Devors. Este al ciudadano francés  Allan, que la tiene alquilada para que funcione como en la actualidad restaurante; La Fabrica. 
Dos de los pedazos de la vía pública subastados por el Ayuntamiento de Medina por 27 pesetas. Según aparece en el BOP de 10 de mayo de 1882


En cuanto a sus uso, funcionaba al principio como oficina de la fábrica de la luz alquilándola a José Vela Morales, después se le alquila al médico Federico Ortiz, después a Francisco Martínez Becerra  que vivió en ella desde noviembre de 1941  hasta 1978, año en el que se jubiló. Ha sido, por tanto, la casa de los médicos del pueblo, alquilada porque sus propietarios (los Espina García vivía en la vivienda que de la calle San Francisco o de la Alameda) residían en otra vivienda más amplia y señorial.
La foto es de Alfonso Pérez-Blanco Muñoz. A la derecha el solar de José Vela Morales. Al frente a la izquierda el solar que correspondió a la familia Vela Barca objeto del comentario de este post



El segundo inmueble es heredado por Antonio Vela Pérez-Blanco y de este pasa a su hijo Juan Vela Morales. Estamos, por tanto, ante una de las viviendas con más empaque del pueblo, antes, ahora y posiblemente en el futuro. Juan Vela Morales, al igual que su padre Antonio Vela Pérez-Blanco y su abuelo Francisco Vela López había conseguido gestionar un gran patrimonio rústico y urbano, participando activamente en las labores políticas, ya que fue concejal del Ayuntamiento de Medina. En la sociedad tradicional, sobre todo en las familias acomodadas la división de funciones por géneros estaba muy marcada. Para los hombres el ámbito de los negocios y los de carácter público, para la mujer el privado y la caridad. Cuando Ana Barca Romero enviudó de Juan Vela Morales, en 1939, se hizo cargo de los negocios familiares, pero nunca abandonó la gestión de la caridad. De esta forma Ana Barca Romero se va a convertir en uno de los personajes más influyentes y poderosos del primer franquismo. En la memoria colectiva del pueblo persiste el olor de la olla de puchero que Ana preparaba en esta casa para socorrer a los más necesitados durante la paupérrima posguerra.
Aspecto actual de los dos sobrantes subastados en 1882 que fueron adquiridos por Francisco Vela López. Gran aglomeración de público se concentra aquí en las fiestas de la independencia.



Posteriormente, la casa se repartió entre los herederos. En los años sesenta se reformó y se la dotó de la portada actual. En esta puerta, el uso simbólico prevalece sobre el funcional. Un monumental umbral de cuatro escalones de mármol precede a un marco sobre un arco rebajado y dos jambas aplacadas. Dos elegantes hojas de madera marrones, divididas en diez paneles por largueros y travesaños horizontales y diagonales, con dos aldabas en los paneles centrales, completan el conjunto. En su momento, esta portada despertó algunas críticas por la singularidad de la propuesta. Presenta un excelente estado de conservación. Actualmente, es propiedad de varias familias herederas de los Vela Barca y conserva el señorío que ha tenido siempre. Por eso recalcaba al principio el valor simbólico de esta puerta.


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