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| Fotografía Isabel Mateos y Andrés Barberán |
José Vela Morales (el Tuerto Vela) era uno de los hijos de Antonio Vela Pérez-Blanco y tuvo un gran protagonismo en los sucesos de Casas Viejas, hasta el punto de ser considerado el representante de los propietarios y sufrir un atentado anarquista en Cádiz. En el momento de los hechos es el mayor propietario de tierras e inmuebles y con el que los campesinos tenían un grado de enfrentamiento mayor.
Había nacido en Casas Viejas en 1888 en la calle San Elías. Siendo muy joven abandonó los estudios y se dedicó a aumentar y expandir los negocios agrarios del padre. Se casó con Francisca Flor Roldan y tuvo 5 hijos. La animadversión del campesinado le granjeó numerosos enfrentamientos con él. Era conocido con el mote del “Tuerto Vela”, pues había perdido un ojo. Pasó toda la mañana del 11 de enero de 1933 parapetado con armas en su casa de la Alameda, incluso algunos campesinos aseguraron que hizo varios disparos en la madrugada. Luego, muchos (recogido por Suárez, Mintz, Casanova, Ballester…) lo acusaron de haber sido uno de los instigadores de la razia de Rojas. Vicente Ballester en su famoso panfleto de la «Han pasado los bárbaros» lo señala directamente. Después de los sucesos se marcha a Cádiz, fijando su residencia en la calle San José número 12, huyendo de estos enfrentamientos. Nunca volvería a establecer su residencia en Casas Viejas aunque continuaron sus negocios agrarios y urbanísticos. El 28 de septiembre de 1933 es objeto de un atentado terrorista, del que sale levemente herido. En la puerta de su casa, el número 12 de la calle San José le estaba esperando un hombre que le disparó tres tiros, pero solo le alcanzó uno levemente. Ese mismo año de 1933 decide trasladarse a Gibraltar y posteriormente a Marruecos donde regenta una fábrica de calzado. Regresa en 1936 y actúa como interventor del Frente Antirrevolucionario en las elecciones de febrero de 1936. Más tarde establece su residencia en San Fernando desde donde siguió administrando las numerosas propiedades de Casas Viejas. Parte de ellas fueron vendidas a finales del siglo XX. Sus herederos siguen teniendo en la actualidad gran cantidad de inmuebles en el pueblo
Un ejemplo es esta nave, cerrada con un portón metálico de dos hojas y que tiene un candado como elemento de cierre. Esta nave ha tenido muchos usos: cochera, almacén e incluso fue utilizada como taller por Timoteo Benítez Reyes. La estructura metálica que la tapa, usada con fines publicitarios, acentúa su estado de deterioro y abandono. El hecho de que los propietarios no vivan en el pueblo y de que, al contrario que en otras épocas, el solar no tenga ningún uso hace que se acentúe el estado de dejadez y abandono, como se demuestra en la puerta de esta nave.
Calle San Juan, 39
