Últimamente me están llegando muchos documentos de una gran valía como fuentes históricas. Por ejemplo, estas dos fotos que me manda José Gómez Barberán, “Colmena”. Se las envío a Manolo Cepero por si le puede dar un lavado de cara y me dice que por supuesto y que ¿quiénes son? La pregunta me marca. La vuelvo a mirar y me da pon pensar la diferencia que hay en la misma foto sabiendo quienes son, donde es y cuando fue. Como la vida misma. No podemos entender lo que no contextualizamos ni conocemos, por tanto no nos puede gustar ni empatizar con lo que desconocemos.
Os propongo un juego para los que no conocíais esta foto. Intentar contestar a estas preguntas ¿Quién es el viejo, quién es el joven, qué relación tienen, dónde está hecha la foto, cuándo se hizo, por qué se realizó…?
Se trata de Salvador del Río Barberán de 14 años, nieto del asesinado el día anterior Antonio Barbarán Castellet y del fotógrafo de Cecilio Sánchez del Pando de 44 años, en la puerta del cementerio de Casas Viejas, en el Cañuelo, el 13 de enero de 1933.
Salvador del Río Barberán nacido en Casas Viejas en 1918, hijo de Antonio Ríos Guerrero y Manuela Barberán Romero; la familia del padre procedía de Júzcar (Málaga) y la de la madre de Muchamiel (Alicante). Vivían en la calle Cuartel, pero al morir sus padres, los hijos (Micaela, Antonio, José, Juan, Pedro, María, Francisca y Salvador) se repartieron entre la familia, y Salvador se fue a vivir a la calle Medina con su abuelo materno, Antonio Barberán Castellet. Cuando ocurrieron los sucesos, este fue asesinado por la patrulla de Sancho la madrugada del jueves 12, durante la razia. Salvador cobró gran protagonismo durante los días posteriores, y se convirtió en el centro de atención de periodistas, fotógrafos y autoridades, de los cuales recibieron mimos y cuidados. De hecho, Salvador fue la única víctima que declaró en el juicio. Tres elementos reunía para que cobrara tanto protagonismo y se le concediera tanta importancia judicial y mediática: la condición de ser joven, la circunstancia de que su familia no era anarquista y el hecho de que Rojas no había intervenido directamente en el asesinato de su abuelo.
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| Anverso de la foto anterior |
Del fotógrafo Cecilio Sánchez del Pando dice la Wikipedia: ”Sevillano de origen onubense, llegaría a ser uno de los principales reporteros gráficos de Sevilla. Se inició en el oficio de la mano del fotoperiodista Carlos Olmedo. Fue corresponsal Durante la Guerra del Rif, llegando a cubrir gráficamente el Desastre de Annual de 1921. También realizó numerosos reportajes gráficos sobre el mundo de la tauromaquia. Tras el estallido de la Guerra civil pasó a ser fotógrafo del periódico falangista F.E., lo que le permitió realizar abundantes reportajes del Bando sublevado y convertirse en fotografo oficial de la Sección Femenina de Sevilla. A lo largo de su carrera llegó a colaborar con los diarios El Liberal de Sevilla, F.E., Sevilla y El Liberal de Madrid, así como con las revistas Bética, La Unión Ilustrada —en su edición sevillana— y La Hormiga de Oro de Barcelona. Falleció en 1950″.
Cecilio Sánchez del Pando, junto a Juan José Gómez Serrano y el hijastro de este Ángel Gòmez Beades “Gelán” van a ser los tres fotoperiodistas sevillanos que fueron los primeros en llegar a Casas Viejas tras los sucesos el 13 de enero. Trabajaban para “El Liberal” y “La Unión”, y el ABC de Sevilla. Los tres fotoperiodistas junto con otros periodistas intentaron entrar el 12 por la noche pero la Guardia Civil se lo impidió en el cruce de la Cabrala. Durmieron en Medina y a la mañana siguiente entraron. Estuvieron dos horas en el pueblo. Primero visitaron el cuartel de la Guardia Civil en la Alameda, después en el casarón de Seisdedos y en el entorno de la calle Nueva, para terminar en el cementerio donde se estaban enterrado en zona profana los cádaveres de las víctimas fusiladas (las quemadas tardarían hasta 10 días). Antes de irse Cecilio Sánchez del Pando posiblemente le pide hacerse una foto a Salvador del Río con él en la puerta del cementerio. Serrano sería posiblemente el fotógrafo. Es dos horas habían fotografiado los restos de una gran masacre. El cuartel, el casarón, las chozas de la calle Nueva y los guardias de asalto, las autoridades y las victimas antes de ser enterradas. Seguramente Cecilio percibió al niño Salvador como el símbolo de una tremenda tragedia y empatizó con él haciéndose una fotografía antes de marcharse a Sevilla.
En la actualidad tanto la pared como la puerta del viejo cementerio han desaparecido, habiéndo sido derribados para el acceso al parque público del Cañuelo. Por avatares del destino la puerta en 1978 llegó a poder del carpintero Juan Sánchez y este le regaló el cerrojo de ella, que se intuye en la fotografía, al Tato que lo tiene expuesto en su local. Es el único vestigio real de la foto.
Si empezaste el juego y llegaste hasta aquí, te voy a pedir un último favor. Vuelve a ver la foto y a contestar las preguntas. ¡Qué bonita es esta foto! !qué chulo es el conocimiento!


Lo que más me impresiona es el envés de la foto, el texto explicativo. Saludos.