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| Fotografía Isabel Mateos y Andrés Barberán |
A principios del siglo XX, el deplorable estado de la vieja ermita y el crecimiento del pueblo motivaron que Josefa Pardo de Figueroa (gran propietaria de la zona) liderase la edificación de un nuevo edificio.
La iglesia se empezó a construir en 1915 y se inauguró en junio de 1933; el maestro carpintero fue Juan Pérez-Blanco Estudillo. El arquitecto de la obra fue D. José Romero Barrero. El maestro de obra fue Juan Franco Girón y Manuel Rosa como segundo encargado. El 28 de febrero de 1930 finalizan las obras. La iglesia se inauguró oficialmente para el culto el 22 de junio de 1933 y el 28 de septiembre de 1944 aparece el decreto de creación de la Parroquia de Nuestra Señora del Socorro. Las fechas confirman como la construcción de la iglesia fue paralela a la consolidación de Casas Viejas como pueblo y como se independiza de la iglesia de Santa María de Coronada casi cincuenta años antes de que lo haga el pueblo.
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| Juan Franco Girón |
Del análisis de los archivos parroquiales obtenemos el dato de que todos los obreros que participaron en su construcción estaban asegurados, hecho no habitual en aquella época. También de esos datos extraemos la presencia en las obras de industriales casaviejeños como Antonio Alcantara herrero, Juan Pérez-Blanco como carpintero, José Paredes y Andrés Rodríguez como transportistas, Antonio Guillén como proveedor de materiales de construcción, Francisco Moreno como pintor, y un largo etcétera.
Siempre hemos sabido que la iglesia se construyó sobre la vieja ermita.

Basándonos en la fotografía del fotografo jerezano Fernández en 1920 llegamos a la conclusión que la iglesia se realizó a la derecha de la actual sacristía y que donde se encuentra esta en la actualidad estaba la vieja ermita como se demuestra en la citada foto. La nueva iglesia se construyó sobre la antigua ermita. En una crónica del Diario de Cádiz de 29 de noviembre de 1918 se puede leer lo siguiente: “En la expresada fecha, giró su tercera visita de inspección el Sr. Arquitecto municipal y provincial interino D. José Romero Barrero, encargado de la dirección de la obra, al cual oímos a su regreso manifestar que continuaba su curso bueno la cimentación de la Iglesia, a pesar de la contrariedad sufrida por no haberse hallado un subsuelo firme a corta profundidad. Por sus explicaciones, entendimos que no hallándose en la Aldea otro sitio más favorable para cimentar la nueva Iglesia, se había hecho preciso hacer el trazado de la planta sobre el mismo terreno que ocupaba la antigua y derruida Ermita, la cual, por sus escasas dimensiones es, poca elevación y sencillez en sus muros, tenía una cimentación poco profunda, hecha sobre una capa de torquizo arenoso que, aun siendo de escaso espesor, había podido cómodamente soportar el peso del edificio, por ser éste muy ligero”.

La puerta de la sacristía repite el modelo de la puerta principal de la iglesia: tablas sujetas al bastidor por clavos con amplia cabeza de hierro forjado. De nuevo, el carácter simbólico prevalece sobre el funcional. El marco es distinto, un arco de medio punto de ladrillo descansa sobre las dos jambas. Dentro está el archivo histórico más importante del pueblo. Alberga, entre otros, los documentos traídos desde el monasterio de El Cuervo, el libro de obras de la iglesia, el libro de nacimientos y el libro de defunciones desde 1870. También se encuentran todos los documentos administrativos relacionados con el funcionamiento de la iglesia y del cementerio católico.
Recientemente esta puerta ha sido rehabilitada y presenta el aspecto que aparece en la fotografía. A la hora de restaurar una puerta o un edificio hay dos alternativas; la reforma y la rehabilitación. La primera sustituye completamente la estructura originaria, la segunda parte de ella, para arreglarla y mantenerla. Evidentemente es preferible esta segunda alternativa. Terminando esta serie sobre las puertas de Benalup-Casas Viejas podemos llegar a la conclusión que la mayoría de ella al igual que los edificios a los que pertenecen presentan un estado deplorable de conservación. Es evidente que por múltiples motivos, no sólo por turismo, por ética o por estética la necesidad de rehabilitarlas. Este ejemplo de la sacristía nos puede servir para señalarnos el camino necesario
Plaza Nuestra Señora del Socorro, 5