Al final de los 60 y principios de los 70, para un grupo de amigos nuestra principal diversión era jugar al frontón en la pared de la iglesia o jugar al futbito. Nuestro estadio preferido era la Alameda, pero como las autoridades no nos dejaban, pues poníamos un vigilante para cuando llegaran los municipales dar la voz, todos salíamos en estampada por lo alto de los canapes.

«Normalmente nos reuníamos amigos por barriadas. Centro y parte de abajo del pueblo, parte de arriba y el Tajo. Teníamos campos improvisados de arena y de portería 2 Piedras; cuando íbamos a jugar a la barriada de arriba (campo de Juan que te Juan), actuales pistas verdes. Siempre terminaba en pelea, cuando un gol entraba por el centro de la piedra, unos decían gol y los otros no, ya se terminaba el partido y nos tirábamos piedras unos a otros. 


Como no teníamos balones para jugar, formamos un equipo que le pusimos por nombre FILOMATIT. Venía por aquella época un vendedor de chucherías de Medina (Juan) y traía unas cartillas, si las rellenabas pues te daban un balón de Curtix (lo más de lo más). Cuando lo recibimos fue una fiesta (Fernando, Víctor, Nicolás, Gabriel, Paquiqui, Maia, Paquito y muchos más). Para celebrarlo que mejor que desplazarnos hasta el estadio de la plaza de toros (cementerio actual), pero tenía dos laterales del campo con «vallaos» de tunas, con tan mala suerte como el primer partido, se nos embarcó el balón en las tunas y se nos pinchó. Y nos quedamos sin balón».


Se me ocurren plantear algunas ideas generales que están en este precioso artículo de Paco el de la Cueva. La primera es como la Alameda siempre ha sido el objeto del deseo de todo el mundo, pero las autoridades defendían los intereses de los propietarios, en su objetivo de preservar para ellos el uso público de ella. Ello está en el origen del maratón y tiene nexo de continuidad con los actuales conflictos que sigue habiendo por el uso de este espacio público.


La segunda idea sería como se formaban equipos de fútbol dependiendo del barrio del pueblo y como casi siempre terminaban como el rosario de la aurora. Me ha gustado mucho los conflictos que surgían cuando el balón entraba a la altura de la piedra, porque en Íllora, mi pueblo, pasaba exactamente igual. Se ve que esto de las polémicas por el fútbol son universales y atemporales. La prueba es que ni el VAR las ha eliminado, casi todo lo contrario.


La tercera idea es como en un contexto de escasez los niños azuzaban el ingenio para conseguir satisfacer sus necesidades. Ese fue el caso de las cartillas de Juan y el balón Curtix (balones de goma dura, fabricados por  Cauchos y Plásticos de Navarra, de ahí el nombre Caplan). Tanta alegría les dio conseguirlo que el hecho de que se pinchara el primer día que lo utilizaban ha quedado marcado en su memoria para siempre. Hasta el punto que Paco el de la Cueva ha utilizado este recuerdo de hace más de cincuenta años para conseguir un calendario de Mintz, que ya por esa época hacía fotografías donde reflejaba las penurias existentes y, sobre todo, como pese a ellas la población demostraba su ingenio, su buen humor y su alegría de vivir. Como queda claramente reflejado en este artículo de Paco el de la Cueva.
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