Y vamos por el tercer y último capítulo sobre los azulejos de la Yeguada. Nos resta contextualizar la colocación de estos dentro de las muchas medidas que se tomaron en la creación de la Comunidad de Campesinos de Malcocinado.
El cortijo de Malcocinado era propiedad del marqués de Negrón, pero este fue adquirido por el estado en agosto de 1926 para convertirlo en Yeguada militar. Ella posibilitó la localización del agua que luego serviría de base para el posterior poblado y se construyeron los pabellones, algunos de los cuales continúan en la actualidad, aunque con otros usos. Al igual que otras dependencias, como las cuadras de los caballos donde se construyeron viviendas en 1934. También la portada no es otra cosa que la entrada original a la finca donde estaban los soldados. Al no funcionar el experimento esta Yeguada Militar fue trasladada a la localidad cordobesa de Moratalla y la finca pasa a titularidad pública. Así cuando se instaló la Segunda República diversas organizaciones obreras reclamaron su cesión para que los campesinos la explotaran. Pero ello no iba a ser posible hasta abril de 1934, tras la gran tragedia con una increíble repercusión y trascendencia los sucesos de Casas Viejas de enero de 1933. Se hicieron cargo de la Comunidad de Campesinos la UGT, sustituyendo el protagonismo anterior de la CNT y Suárez Orellana fue el alma del proyecto.
Muchas fueron las actividades que se realizaron paralelas a la puesta en práctica del proyecto. Así Suárez Orellana planea plantar muchos árboles, como pinos y naranjos (huella que ha llegado hasta la actualidad), funda un economato que consigue rebajar los precios con respecto al negocio tradicional en un 30% aproximadamente. Las cuadras de los caballos se convirtieron en viviendas para las familias de los cuarenta colonos. Los pabellones tomaron diversos usos, entre ellos destaca el granero, para almacenar el trigo y que servía de lugar de reunión para los dirigentes de la comunidad. Una de estas casas se transformó en panadería, incluyendo un horno, un clasificador y la máquina de sobar. Dicha panadería siguió funcionando durante el franquismo. La comunidad también preparó su propio seguro sanitario, procurándose su asistencia médica y la compra de un botiquín de urgencia. Propio a los ideales del regeneracionismo republicano que inspiraba el proyecto por decreto de 30 de mayo se creó un grupo escolar denominado como el diputado socialista por Cádiz “Antonio Roma Rubíes», como agradecimiento a las gestiones realizadas. También se realizó un herradero.
En definitiva que estos azulejos que se integran en el contexto laico, didáctico y educativo de la ideología republicana y socialista que imbuía el proyecto de instalar 40 colonos en la antigua Yeguada militar, es una más de las muchas actividades que se hicieron para ello. Luego, llegó la guerra, el franquismo no sabía que hacer con una propiedad que era suya, pero donde había un proyecto en el que no creía, hasta que en 1949 se desmanteló. Nunca se dio a conocer ese proyecto republicano socialista, ni se respetó su huella. La ignorancia y la indiferencia propagada a través del miedo ha hecho posible que los azulejos del Quijote, que representaban la cultura, el conocimiento, el laicismo, la esperanza en un mundo mejor… sirvieran como diana de piedras o de escopetas de plomo. El estado que presentan hoy es lamentable y se explica por el desconocimiento que de ellos se ha tenido siempre. Todo el mundo que ha frecuentado de alguna manera Malcocinado los ha visto, sabe de su presencia, pero nunca ha interesado que se sepa su significación. Por eso, la degradación que sufren en la actualidad.
Me parece muy oportuna la denuncia de Antonio Castellet, entre otras cosas ha posibilitado que ya podamos saber en que contexto y con que objetivo se colocaron. La jugada sería perfecta si consiguiéramos, de la forma que se crea más oportuna, que las autoridades competentes acometieran su reparación. Sería una prueba evidente de que a través del conocimiento y la utilización de la cultura como una herramienta crítica se puede transformar esta sociedad.

