Recuerdo que en esta serie sobre el patrimonio familiar de Benalup-Casas Viejas se trata de partir de una característica general y ejemplificarla con un caso concreto. En primer lugar, no hay familias que tengan ocho apellidos casaviejeños, todas provienen de fuera, porque este es un pueblo nuevo, de aluvión. Pero la mayoría de las personas que recalan en él, se establecen y echan raíces que continúan sus descendientes. Como pueblo nuevo es muy propicio al establecimiento de personas que cubren necesidades no cubiertas anteriormente como en este caso la fotografía. También podemos hablar de la transmisión familiar, de padres a hijos/as de los oficios y de los apodos, por supuesto. Este es el caso de Paco Trechica.
Aunque no sabemos la fecha exacta, sobre 1940 llegó al pueblo Francisco Rojas Barrios, más conocido como Paco Trechica. Parece ser que el apodo le viene de un tío abuelo suyo que tenía una barbería que costaba “tres chicas”, haciéndole competencia a otra barbería cercana. Con el tiempo la gente se acostumbró a decir “vamos a lo de Trechica”. Había nacido en Pueblo Nuevo, provincia de Córdoba. Paco no va a ser el primer fotógrafo que realiza fotografías sobre Casas Viejas, pero si fue el primero que se estableció en este pueblo como profesional de la fotografía. Se trataba de un negocio familiar, pues las hijas ayudaban al padre. Una vez que se murió este, el negocio pasó a una de sus hijas, que actualmente lo regenta en la calle Barbate. Es Foto Rojas. Realizadas las fotografías, las repartía a domicilio, lo mismo que hace ahora gente que trabaja para su hija después de un carnaval o eventos importantes como las graduaciones.
Los eventos que más fotografiaba eran bodas, comuniones, bautizos, carnet de identidad o festividades como la de Santiago y Santa Ana y el carnaval, pero como se puede ver en el trabajo que ha presentado su nieta Patricia Rojas su ámbito de trabajo no se limitaba a las celebraciones sino que abarcaba toda la vida social del pueblo. Por eso su legado fotográfico es inmenso tanto en cantidad, como en calidad, constituyendo un precioso documento histórico sobre el Benalup de la segunda mitad del siglo XX. En un pueblo como el Benalup de Sidonia del franquimo donde las cámaras fotográficas escaseaban el trabajo realizado por un profesional de la fotografía resulta una fuente histórica de un valor incalculable. La difusión, conocimiento y valoración de este tesoro histórico le corresponderá a las próximas generaciones de benalupenses.

Salus me puedes enviar las fotos de la tuna y la del colegio, creo reconocerme en ambas y nunca las había visto. Gracias.