Si hay un sector de edad al que Mintz le gustaba hacer fotos ese es el de los niños. De hecho tuvo problemas con las fuerzas del orden por ello, ya que no entendían esa predilección. Tantas hay que las vamos a dividir en tres apartados, en la calle, en la escuela y en el trabajo. Como todas, le interesa el primer plano, la cara de los niños y niñas, pero también el fondo, el contexto, las circunstancias donde se desarrolla la foto.
Los niños y las niñas de antes le encantaba estar en la calle. El interior de la casa era considerada como un castigo. Se estaba para la obligada siesta o para hacer la tarea, pero siempre que se podía se iban a la calle, a juntarse con otros niños y niñas y a jugar. Los juegos son actividades lúdicas tan antiguas como el propio hombre. Aparecen por la necesidad biológica de adaptarnos al entorno entreteniéndonos y divirtiéndonos, como vehículo de aprendizaje o perfeccionamiento primario y sobre todo como elemento socializador. Los juegos de las sociedades tradicionales rurales responden a sus características. Hay una división muy marcada entre hombres y mujeres, entre niños, jóvenes y adultos. Empezaremos con los juegos de niños y niñas.
Los niños del medio rural aprendían los juegos de su familia o por imitación a otros chicos mayores. Se vivía en la calle y ahí se jugaba, siendo válido para el juego cualquier hora. Allí se aprendía, sin darse cuenta, a relacionarse y moverse por el mundo, descubriendo sus reglas y peligros.
Los juegos reflejan la sociedad en la que se desarrollan. Por un lado los escasos recursos con los que se contaban, por otra la estructura patriarcal, de acuerdo con el rol de cada sexo en el presente y en el futuro. Carentes de juguetes, los niños/as reaprovechan cualquier objeto en desuso o viejo –los naipes gastados, pedazos de espejo, retales de tela para vestir muñecas y latas vacías– o elementos tomados del entorno –piedras, fósiles, ramas o tabas– cuando practican juegos que requieren un material u objeto de juego… Mientras, las niñas se implicarán más en las faenas y responsabilidades de la casa: ir a por agua a la fuente, el corral, cuidar y atender a los pequeños. Su tiempo de juego se recorta y el espacio de juego se ciñe a lo privado. Todo lo contrario que para los chicos que ocupan el ámbito de lo público, sin límite de espacio, al aire libre, la naturaleza, permitiéndoles el conocimiento de todo lo que les rodea.
La banda de tambores y cornetas estaba dirigida por don Eufrasio de Miguel Crespo, un gallego de Vigo, que estuvo muchos años en Benalup de delegado de los ciegos (actual ONCE). Muchos niños benalupenses formaron parte de la banda y aprendieron a tocar, unos la corneta y otros la caja o los bombos. Los ensayos ocupaban muchas de las tardes y servían de lugar de encuentro para compañeros y amigos. La banda participaba en todas las fiestas de la localidad (procesiones de Semana Santa, cabalgata de feria y otras muchas ocasiones a lo largo del año) y visitaba numerosos pueblos y ciudades por Semana Santa, carnaval, romería… Muy importante era el Domingo de Ramos y el Carnaval en Cádiz, y mucho más entrañable la feria de Navero. Las salidas de la banda se convertían en una excursión con familiares y amigos, siendo una actividad con cierto interés cultural y de ocio.
En las fotografías los niños y las niñas hacen un alto en sus juegos por la presencia de la cámara de El americano. Los
juegos son consustanciales a la niñez, desde la más tierna infancia los acompañan en su entretenimiento, aprendizaje y socialización. Los juegos reflejan la sociedad en la que se desarrollan. No se sabe si lo más importante
de la imagen es la actividad que están desarrollando los niños; los juegos con los que pasan el tiempo o el
contexto de escasez en el que se desarrollan: la choza adjunta, los cascos de las macetas recicladas de cubos
inservibles, el resto de la rueda de una moto… O presumiblemente es el conjunto lo que Mintz retrata en esta
fotografía: las duras condiciones en las que se criaron los niños de Benalup en los años sesenta y setenta.
El niño tenía un rol marginal, no era importante. La excesiva natalidad y la penuria económica lo convertían
en el eslabón más débil de la sociedad. Independientemente del cariño y cuidado familiar, que nunca faltó,
los niños siempre han sido los grandes marginados de la Historia, los que han permanecido en la sombra de
los grandes acontecimientos. Dice Demause: «La historia de la infancia es una pesadilla de la que hemos empezado a despertar hace muy poco. Cuanto más se retrocede en el pasado, más bajo es el nivel de la puericultura y más expuestos están los niños a la muerte violenta, el abandono, los golpes, el terror y los abusos
sexuales».
En el trato a la infancia, como en otras cosas, Mintz fue un avanzado. Por eso se entiende que las fuerzas del
orden no entendieran al antropólogo y le recriminaran que le gustara tanto hacer fotografías a los niños.
juegos son consustanciales a la niñez, desde la más tierna infancia los acompañan en su entretenimiento, aprendizaje y socialización. Los juegos reflejan la sociedad en la que se desarrollan. No se sabe si lo más importante
de la imagen es la actividad que están desarrollando los niños; los juegos con los que pasan el tiempo o el
contexto de escasez en el que se desarrollan: la choza adjunta, los cascos de las macetas recicladas de cubos
inservibles, el resto de la rueda de una moto… O presumiblemente es el conjunto lo que Mintz retrata en esta
fotografía: las duras condiciones en las que se criaron los niños de Benalup en los años sesenta y setenta.
El niño tenía un rol marginal, no era importante. La excesiva natalidad y la penuria económica lo convertían
en el eslabón más débil de la sociedad. Independientemente del cariño y cuidado familiar, que nunca faltó,
los niños siempre han sido los grandes marginados de la Historia, los que han permanecido en la sombra de
los grandes acontecimientos. Dice Demause: «La historia de la infancia es una pesadilla de la que hemos empezado a despertar hace muy poco. Cuanto más se retrocede en el pasado, más bajo es el nivel de la puericultura y más expuestos están los niños a la muerte violenta, el abandono, los golpes, el terror y los abusos
sexuales».
En el trato a la infancia, como en otras cosas, Mintz fue un avanzado. Por eso se entiende que las fuerzas del
orden no entendieran al antropólogo y le recriminaran que le gustara tanto hacer fotografías a los niños.
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| Cuatro niños juegan entre higueras y chumberas. Utilizan una vieja yanta y una cubierta de moto. Materiales inservibles todos. |









