Querido Salus, en relación con lo que me planteabas esta mañana quiero decirte que sobre todo la CUB fue el brazo político del movimiento de segregación de Benalup. Habían transcurrido ya dos legislaturas desde la llegada de los ayuntamientos democráticos y la demanda de segregación seguía siendo sólo un anhelo sin más concreción que figurar en los programas municipales de los partidos.
No había instrumento político capaz de canalizar ese anhelo y esa lucha histórica que había cobrado vida nueva con la llegada de la democracia. La segregación era un Guadiana que aparecía y desaparecía a golpe de voluntarismos más o menos acertados. A ello se unía la necesidad de la primera corporación municipal y de la alcaldía pedánea de recuperar el tiempo perdido en el desarrollo de nuestro pueblo durante la dictadura, un pueblo que arrastraba retrasos seculares y que encontró en esas primeras alcaldías de barrio una esperanza de vida.
Conviene no olvidar tampoco, porque eso debilitó toda la vida municipal de Benalup y también el proceso de segregación, la inestabilidad política vivida en el PSOE y por tanto en nuestro pueblo con el cambio sucesivo de hasta tres alcaldes pedáneos en los cuatro primeros años.
Fue eso lo que me llevó a intentar un reto ilusionante, dotar de estrategia política a la lucha por la segregación y contribuir a dotar al pueblo de los servicios y equipamientos tan necesarios, porque es bien sabido que los anhelos sin logística son difíciles de llevar a cabo.
El primer intento de poner en marcha esa estrategia política para la segregación no fue fácil tras las elecciones del 83 donde cada partido de Benalup se integró en las correspondientes listas comunes de Benalup y Medina como fue mi propio caso. Conseguimos empezar esa estrategia pero la dureza de la gestión diaria nos apartaba con frecuencia del fin último, intentar encarrilar definitivamente el proceso, un proceso que además a nivel local vivía a diario la confrontación entre el maximalismo de las hectáreas y el posibilismo del gobierno propio, lo que hacía necesario buscar un consenso de mínimos entre los que representábamos a Benalup para fortalecer la reivindicación y afrontar el proceso con éxito.
Es en ese contexto donde nace nuestro particular “Fuenteovejuna”, la CUB, un proyecto de integración de todos, independientemente de nuestra ideología y capaz de marcar una línea que hiciera posible la segregación. No fue fácil imponer el interés general a las visiones muy particulares no ya de los partidos políticos locales sino también de los “grupos de presión”. Pero lo conseguimos con un éxito electoral sin precedentes con un proyecto común que por fin nos ponía a todos en la misma línea anteponiendo el interés del pueblo a los interés legítimos de cada partido político.
En lo personal esto me provocó un fuerte desgarro interior, yo venía de trabajar en la política provincial desde la etapa de la clandestinidad dentro de un partido, mi partido, el PSOE y sabía que con mi participación en la CUB que además me tocaba liderar terminaría teniendo graves problemas con mi partido como así fue. Aquello supuso la apertura de un expediente de expulsión que por causas que nunca entendí no terminó de consumarse definitivamente aunque me supuso la suspensión de militancia. Pero a lo hecho pecho y el éxito de la CUB, que tras ganar dos recursos electorales fue la fuerza más votada en las elecciones de aquel año 87, supuso un golpe fortísimo en la mesa de los partidos a nivel provincial e incluso regional. Nos habíamos ganado como pueblo el derecho a la interlocución de los partidos y lo que era más importante de las instituciones. La batalla fue dura y tú la has estudiado con más profundidad que nadie por lo que no la voy a reiterar. Los representantes municipales de la CUB vivimos momentos muy duros, en lo personal y algunos como yo también en lo político, no sólo en Medina, también en nuestro pueblo donde en ocasiones nos encontrábamos con la incomprensión del maximalismo territorial. Pero ya si había una estrategia política, un instrumento para la canalización institucional del proceso de segregación, algo de lo que habíamos carecido históricamente fiándolo todo al personalismo y al fulanismo.
Mirando hacia atrás sin ira, como en la película, creo que la CUB fue necesaria, jugó un papel determinante para conseguir la segregación, consiguió poner a todos bajo la misma bandera , la de un futuro mejor para nuestro pueblo desde nuestro autogobierno, porque la CUB no éramos sólo los concejales, la CUB era todo un pueblo codo con codo tras un objetivo común. Cuando ves la política en los duros momentos que vivimos en algún momento siento añoranza de lo que la CUB supuso para nuestro pueblo. Pero lo más importante es que a pesar de todo la CUB consiguió el objetivo para el que nació: la segregación municipal de marzo del 91.