MI ABUELO MI HÉROE. Por Pablo de la Flor Bancalero
                                                                                            
Mi abuelo, se llamaba Francisco Bancalero Miceas, nació el 13 de marzo de 1930, en Benalup- Casas Viejas. Hijo de José Bancalero Ortiz y de Francisca Miceas Peralta. Su padre trabajaba en el Sindicato de agricultores y ganaderos y su madre era ama de casa. Tuvo cinco hermanos de los que viven sólo dos.


Desde muy pequeño comenzó a trabajar de telefonista llevando los recados de las llamadas a los vecinos del pueblo y de los cortijos. Siempre tuvo ansias de aprender e incluso aprovechaba a gente experta del pueblo para que le enseñara materias nuevas y le prepararan para el bachillerato. Así lo consiguió examinándose por libre junto a su compañero y amigo Manolo Pérez y bajo la tutela de los maestros del pueblo: D. Manuel Sánchez y posteriormente de D. Francisco Muñoz.


Viendo que no tenía posibilidades para estudiar una carrera y que, la mayoría de sus amigos se iba al Seminario Católico y a él eso no le gustaba se marchó a la Academia de Aviación de Tablada en Sevilla donde estuvo 6 años. Allí, él me contaba que pasó muchas calamidades pero que aprendió muchas cosas que le sirvieron en el futuro y se graduó en mecánico ajustador de la aviación. Sobre todo, hizo muchos amigos de muchos lugares de España: Madrid, Canarias, Sevilla, etc. con los que mantuvo contacto hasta su muerte e incluso fundaron una revista de los antiguos alumnos de la aviación en la que se intercambiaban información de sus vivencias y de su vida actual.También estuvo estudiando contabilidad, mecanografía y se formó para trabajar en la administración.


Cuando volvió, comenzó a trabajar en la Hermandad de Agricultores y Ganaderos de la que llegó a ser presidente. Además de llevar la corresponsalía del Banco Español de Crédito y el Juzgado de Paz del pueblo. Tenía muchas anécdotas sobre los nombres que les ponían a los niños y niñas, convenció para contraer matrimonio a muchas personas que vivían juntas (como él decía para que se les reconocieran sus derechos y les “quedara una paguita de viudedad”), intervino en muchos accidentes del pueblo como las inundaciones que se llevaron la vida de un viajante cordobés que cayó por el puente del río Bárbate… y así nos contaba miles de detalles de su vida y su trabajo. Otra anécdota que me cuenta mi abuela es que conocía a casi todas las personas del pueblo con nombres y apellidos y el año de su nacimiento y a veces la Guardia Civil de entonces llamaba por teléfono o venían a su casa para pedirles datos sobre alguna persona a la que tenían que comunicarles alguna noticia, sobre todo de las que emigraron a Valencia ya que muchas de ellas tenían motes.En aquella época se implicaba mucho en la vida del pueblo como la Semana Santa, Fiestas, inauguraciones, despedidas por jubilaciones de personas del pueblo, etc…

Esta foto fue tomada el 4 de junio de 1959 en la boda de plata del padre Muriel, en ella aparecen de izquierda a derecha: Ángel Guillén (Angelín), Eugenio Espinosa (Eño), Antonio Fernández Pérez-Blanco (Nono), Nicolás Vela y mi abuelo Francisco Bancalero.

Llegó a ser el director del Banesto y en este puesto se jubiló en el año 1990, dedicándose a sus aficiones: andar, ir al campo, jugar al dominó, pescar en el rio, etc. Era una persona que leía mucho y le gustaba aprender por lo que siempre se estaba formando. De hecho, cuando era novio de mi abuela se reunían en casa de ella, y de noche, con muchas parejas de sus amigos leían capítulos de un libro hasta que “cortaban la luz” y ya se tenían que marchar a sus casas. También le gustaban mucho los toros, conocía todos los detalles de los toreros de la época e iba a las corridas acompañados de sus amigos. (Todavía guardamos en su casa las entradas de los lugares donde iba a ver las corridas), sobre todo de su torero favorito que era Curro Romero que según él era todo arte  y se hizo con una colección de carteles que luego donó a una asociación de toros.
 Estas fotos fueron hechas en la feria de Abril de Sevilla, concretamente el 20 de abril de 1967, en la primera aparecen mi abuelo con sus amigos, de izquierda a derecha: Juan Fernández Pérez Blanco, mi abuelo, el cura del pueblo el padre Piñero y Antonio Ríos.
En esta otra se ve el paseíllo desde donde estaban sentados en la plaza. 


Se casó con Antonia Pérez Fernández y tuvo cinco hijos. Consiguió llevar su vida familiar como cualquier padre al que le gusta pasear a sus niños, llevarlos de viaje para que conocieran los pueblos de la provincia, traerlos a Cádiz cuando había algo importante…Fue una persona moderna en aquellos tiempos, ya de joven se iba de camping con sus amigos de toda la vida, y contaba que incluso iba el cura del pueblo y que todos los días en los que estaban acampados impartía misa en el campo. 

Esta foto fue hecha en agosto de 1960, están mi abuelo con sus amigos dando un paseo en burro cuando estaban de camping en la sierra. 
Esta foto fue tomada el 8 de agosto de 1967 en el charco de Curra. En ella aparecen de izquierda a derecha: de pie Juan Fernández Pérez-Blanco, Manolo Guillén, Eugenio Espinosa (Eño). Sentados están mi abuelo Francisco Bancalero, Manolo Sánchez (Chimenea), Andrés Legupín, Andrés Rodríguez (Andrés Ricardo) y Nicolás Vela. 



En aquella época, había pocas diversiones, pero ellos buscaban las formas para hacerlo. Tenían una asociación que llamaban el UMO (Unión de maridos oprimidos) y se tomaban a guasa todos los problemas de familia y, sobre todo, se reunían para hacer almuerzos y sobre todo las despedidas de soltero de cada uno de ellos.
 Esta foto fue hecha el 17 de noviembre de 1962, en la despedida de uno de sus amigos. De izquierda a derecha: Sebastián Román, Nicolás Vela, Antonio el de Currita, Pepe Rey, Félix Rodríguez, Andrés Mota, Manolo Sánchez (Chimenea), Juan Rodríguez (Juan el de Ricardo), Ángel Guillén (Angelín), José María Benítez Reyes, Manolo Pérez-Blanco, mi abuelo y Ángel Espinosa. 
El mismo grupo de amigos en otra despedida.


Lo que más me gustaba de mi abuelo es que nunca quiso destacar, era un trabajador incansable y a su casa iban muchas personas del pueblo para que les ayudara a rellenar “becas” y otros documentos. Siempre lo hizo con mucho orgullo y sin ánimos de ganar dinero. Le concedieron la medalla del mérito al trabajo, aunque a él nunca le gustaba presumir de ello, cuando hablábamos en casa de ello, siempre decía que el título de excelentísimo solo servía para las esquelas cuando se morían. 
 Luchó y tuvo una gran familia. De ello, me siento orgulloso porque los últimos años de su vida los dedicó a su familia, el campo y sobre todo a nosotros, sus nietos.
 Murió el 13 de Julio de 2011 a los 81 años.
NUESTRO ABUELO ES MI HÉROE PORQUE LLEGÓ A SER LO QUE FUE GRACIAS A SU AFÁN POR APRENDER DESDE MUY PEQUEÑO.
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