Dejamos el anterior post de esta serie con la declaración de Eduardo Pérez Ruiz donde da todo lujo de detalles de su secuestro y liberación. Continúa contando como consigue llegar al pueblo y que no hubo intervención alguna de la fuerza pública. 

«Que una vez libre se dirigió a una cabreriza que se veía desde aquel punto y al presentarse en la misma resultó vivir en la misma el natural de esta Aldea José Romero que ante  el mal tiempo reinante le dio albergue hasta el día siguiente osea hasta el veintiséis, siendo cuando poco de salir de allí cuando se encontró con el grupo de la Guardia Civil que lo condujo a esta Aldea». 


He intentado averiguar quien era este José Romero Torres natural de Benalup de Sidonia que vivía en febrero de 1948 en el Aciscar y que da cobijo a Eduardo Pérez, pero no he conseguido recabar datos. Continúa la declaración del secuestrado dando los detalles que tiene de los secuestradores: «Preguntado por las características del personal que lo tuvieron apresado, manifiesta que uno de ellos tenía  como unos veinticinco años, otros de unos cuarenta y cinco siendo estos dos de estatura regular, morenos y vistiendo pelliza y pantalón negrusco, con calzado basto y los otros cuatros todos como de unos treinta y pocos años, con la misma vestimenta, de los cuales no conoce a ninguno; siendo cuatro de ellos portadores de escopetas y dos cañones y pistola y los dos restantes mosquetones y pistolas, llevando además dos pares de anteojos, que además eran portadores cada uno de un macuto para la menestrada, dos llevaban capotes de agua y otros unas mantas impemeabilizadas que las usaban para dormir, siendo este el relato de todo lo ocurrido desde que lo apresaron hasta la suelta».


Termina la declaración con el asunto que más le interesaba a la Guardia Civil si había habido rescate o promesa de hacerlo en el futuro. Eduardo contesta: «Preguntado si ha mediado para su libertad cantidad alguna en metálico o promesa de efectuarlo manifiesta que no, que no llevaba encima ni un céntimo, ni ellos tampoco le han hecho petición alguna para lo sucesivo, únicamente le amenazaron con cogerle un hijo cuanto se descuidara incluso dentro del pueblo, que nada más puede decir en honor a la verdad, y para que así conste se da por terminada la presente diligencia que firma el declarante en Benalup de Sidonia a las diez horas del día veintisiete de Febrero del año mil novecientos cuarenta y ocho, en unión del Brigada que certifica. “ Firma Manuel Marín Galindo y Eduardo Pérez.


Está claro que en ese momento la familia no pagó pues acudió directamente a la Guardia Civil a denunciar el secuestro, lo que no sabemos, como ya veremos, es si hubo promesa de hacerlo en un periodo de tres meses como le dijeron las fuentes orales a Pérez Regordán. 



Una vez liberado Eduardo Pérez Ruiz la Guardia Civil continua sus pesquisas sobre el secuestro. Este secuestro es uno más de tantos como están ocurriendo en toda España. Es un espisodio más de esta guerra «que nunca se acaba» y que ha trasladado su campo de batalla al campo, por los pueblos y las ciudades están dominadas por las fuerzas de seguridad franquista. La Guardia Civil tiene claro que la clave en este conflicto está en personas que viven en la sierra y hacía ellas encaminan sus pesquisas. Tanto al secuestrado como al hijo le pregunta por el encargado de la finca en quien recaen ciertas sospecha de colaboración con los maquis. Los  dos responden en el mismo sentido. Luis Pérez Torres dice en el sumario: «PREGUNTADO: Diga el tiempo que lleva de encargado en dicha finca el paisano MANUEL MATEO ESTUDILLO, si en alguna ocasión le ha observado que haya tenido contacto alguno con personal huido de la sierra y si sospecha que en esta ocasión haya tenido alguna relación con los secuestradores. DIJO: Que dicho paisano lleva bastante tiempo prestando sus servicios en la finca del declarante, habiéndole hecho siempre a satisfacción del declarante, siendo persona de buena moral y conducta, sin que en ninguna ocasión haya tenido contacto alguno con huidos de la sierra, y que de ninguna manera en esta ocasión ha tenido relación con los secuestradores, ya que es persona de toda confianza del que depone y se le ha tratada como de familia». 



La benemérita no conforme con este testimonio hace las mismas preguntas al padre de este, al secuestrado Eduardo Pérez, del que recibe las mismas respuestas. Cerrado este flanco, seguirá sus investigaciones por los carboneros que trabajan cerca del Aciscar, donde estuvieron los secuestradores y el secuestrado. De eso tratará el próximo post de esta entrada.
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