Lago de Bañolas 30 de marzo de 1972. Mi tío Antonio Gutiérrez, yo, Manuel Gutiérrez, mi tia Rosario García y mi madre Antonia Baena
Tenía ganas de llegar a Bañolas para contaros una anécdota personal. Allí pasé más hambre que antes los maestros de escuela. Pero antes vayamos con lo que han escrito Eslava Galán y Gemma Durán sobre este famoso lago. Dice Juan Eslava: 
EL LAGO DE BAÑOLAS
A 18 kilómetros de Gerona se extiende el mayor lago natural de la Península (seis kilómetros de perímetro), un apacible lago kártico donde se puede pescar, practicar piragüismo o simplemente alquilar una barca de remo y hacer brazos mientras se contemplan los verdes cerros del entorno y se siente uno parte de sus interesante biosfera. El lago se alimenta subetrráneamente de acuíferos de la Alta Garrotxa. En el principal pueblo de la ribera, Bañolas, hay un modélico centro de interpretación del lago que puede aleccionarnos sobre la función de los museos en un mundo cada vez más interesado por la cultura y el conocimiento (no es broma, esta vez hablo en serio). El museo original era un típico gabinete de curiosidades decimonónico que el veterinario y taxidermista Frances Darder, primer director del zoológico de Barcelona, donó al pueblo en 1916. En sus polvorientas vitrinas se exibían toda clase de animales disecados, pieles, fósiles, frascos de cristal con engendros y fetos e incluso, la pieza más llamativa del museo, un negro bosquimano disecado que parecía hacer guardia en la garita de su vitrina ataviado solamente con una lanza y un taparrabos…
Ya sin su negro, el renovado y modernísimo Museo Darder cumple hoy dos objetivos: mostrar la historia natural tal como se entendía en el siglo XIX, cuando se creó la primitiva colección Darder, y estudiar el patrimonio natural del lago de Bañolas y su entorno, una excelente lección que recomiendo a todo aficionado.
Por su parte la gerundense Gemma Durán (nació en Viladamat) escribe lo siguiente sobre este lago: «El lago de Bañolas es plano como un espejo, ofrece mucho cielo y exhala sensación de pequeñez humana. Es un lujo pasear por todo el perímetro del lago ya sea a pie o en bicicleta y además es divertidísimo alquilar una barca y remar o simplemente dar de comer a los patos, es un lago al alcance de todo el mundo. Alrededor del lago algunas casas de bañistas nos recuerdan las castas privilegiadas de antaño pero las zonas de baño público y largos espacios verdes donde se pueden celebrar cumpleaños nos devuelven a la realidad actual.



En el lago de Bañolas se celebraron las pruebas de remo de las olimpiadas de Barcelona 1992, también se construyeron viviendas olímpicas y una autovía desde Girona.



Pero Bañolas fue conocida por dos polémicas: la del negro del museo Darder, un guerrero bosquimano disecado que tuvo que ser retirado por protestas de racismo y el hundimiento de una de las barcas turísticas con la muerte de una decena de jubilados franceses por la avaricia del propietario de la misma.



Para completar la visita a esta zona es imprescindible visitar Besalú , un pueblo judío precioso y pasar por Castellfollit de la Roca, pueblecito situado sobre un risco basáltico    para llegar a la zona Volcánica de Olot , donde se pueden visitar el volcán de Santa Margarita, el Croscat, el Negre, el Montsacopa… Y experimentar esa sensación de llegar a la cima y descender dentro del cráter.
Al año siguiente de morir mi padre (murió en 1971) fuimos en Semana Santa a Barcelona a visitar a la familia paterna que estaba allí. Como siempre nos llevaron de excursión. El 30 de marzo, jueves santo, fuimos al lago de Bañolas. Nos montamos en las barcas, paseamos, nos echamos fotos… y fuimos al chiringuito a comer. Pedimos una paella. Mi tía Rosario, la persona más buena, en el buen sentido de la palabra, que yo he conocido en mi vida le insistió al camarero que no tuviera carne, que le pusieran pescado. Como era Semana Santa no se podía comer carne. Serían como las tres de la tarde y yo ya tenía mucha hambre. A las cinco, después de muchas quejas y protestas llego la paella. Pero…. gran desgracia, era de carne. Mi tía Rosario y mi tío Antonio, que ya llevaban mucho tiempo en Barcelona y habían perdido el complejo de pueblerinos ordenaron que se la llevaran y nos trajeran otra de pescado. Yo me moría de hambre. «Por Dios, tita, si casi no se ve la carne, que son unos trocitos muy pequeños». La decisión estaba tomada. A las seis llegó la segunda paella. Es la vez que más hambre he pasado en mi vida. 



Luego leyendo a Eslava Galán me enteró de que se podía comprar la bula lo que te permitía saltarte esta prohibición. ««A mí me mandaba mi madre a comprar la bula para la Cuaresma y yo buscaba en el cajón la del año anterior y me quedaba el dinero…Comer de viernes» era una costumbre tan arraigada que existía una cocina específica de abstinencia. El cocido omnipresente se sustituía por un potaje de garbanzos con espinacas y algo de bacalao y quien podía tomaba algún pescado, en general sardinas o arenques y en muchas ocasiones en escabeche. «La Cuaresma se representaba como una vieja con 7 pies (por las siete semanas que abarca) y un bacalao seco en la mano… (Las bulas) Te las vendía el párroco en la sacristía y en aquellos tiempos era conveniente ser generoso con la Iglesia… Inevitablemente la adquisición del privilegio se hizo indicador del estatus social, y se hacía ostentación de él», escribe en un capítulo de su libro «Tumbaollas y hambrientos» Si aquella semana santa de 1972 yo sé que se pueden comprar bulas hubiera buscado el dinero hasta debajo de las piedras. Siempre que he visto el final de lo que El viento se llevó (película tan denostada en la actualidad) me acuerdo de la excursión a Bañolas en 1972. Aquello que grita Scarlet O,Hara: «Aunque tenga que matar, engañar o robar, a Dios pongo por testigo que jamás volveré a pasar hambre». Es más desde entonces cuando me percataba que eran día de abstinencia comía jamón, salcichón, lomo en orza, lomo al ajillo, torreznos… algo relacionado con el cerdo. No era cuestión de llevar la contraria o pecar, es que aquel día de la semana santa de 1972 en Bañolas pasé mucha hambre, más que los maestros de escuela de antes.
Anterior Casas Viejas y yo. Volver, siempre volver. Por Rafael Castaño Rendón
Siguiente El Benalup de Sidonia de finales de los sesenta y principio de los setenta en los outtakes de Mintz. Los recursos naturales.La artesanía. 11

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable: Juana Rosa Berbel.
  • Finalidad:  Moderar los comentarios.
  • Legitimación:  Por consentimiento del interesado.
  • Destinatarios y encargados de tratamiento:  No se ceden o comunican datos a terceros para prestar este servicio. El Titular ha contratado los servicios de alojamiento web a Webempresa que actúa como encargado de tratamiento.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional: Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Configurar y más información
Privacidad