Los segadores viajaban en cuadrillas y eran liderados por un manijero, que negociaba con el patrón. Las cuadrillas proporcionan menores gastos, más seguridad y menores riesgos. Están compuestas por entre 10 o 20 personas, abundan los hermanos y los primos, como les pasa a los hermano Guillén de Guaro, a los Ríos de Juzcar o los Cozar de Algatocín, aunque predominan los jóvenes, la edad media es inferior a 30 años, pero suele haber algunos mayores que hacen de jefes, aportando la experiencia necesaria a la cuadrilla.
La siega transcurría en verano, de mayo a julio, con lo que las altas temperaturas, hacían aún más difícil las condiciones laborales. Se trabajaba de “sol a sol”, intensificando más el trabajo en las primeras y últimas horas, y descansando en las centrales. Se estableció por ejemplo, un permiso de dos horas para la siesta y varios de 15 o 20 minutos para las fumadas. A veces, cuando la faena apretaba se llegó a trabajar de noche, bajo la luz de la luna. La siega duraba de 20 a 24 días. Dormían en pajares o gañanías. La forma de trabajo más común era el destajo, lo que era fuente de problemas con los jornaleros locales, pero tanto a los forasteros como a los propietarios convenía más esa forma de trabajo. En los Camperos de Agustín Coca se puede leer: “Aún recuerdan los segadores de estos pueblos sus penosas caminatas, con los ceretes de higos, seguidos por el ropero o mulos que llevaban las camisas limpias para las vestidas, en ese peregrinar de tajo en tajo. Los rancheros de la localidad también los rememoran con sus camisas de manga larga, sus sombreros… Traían sus cocineros y trabajaban de sol a sol e incluso por las noches, que iban por cuenta y había que aligerar… luego al final de la temporada algunos se volvían con algún borrico para ayudarse en sus faenas de por allí, para viñas que decían que tenían”.
Esas pésimas condiciones laborales, en medio de las altas temperaturas veraniegas producían algunas muertes entre ellos, a veces, por peleas y otras porque el cuerpo no aguantaba la dureza de la situación. En este recorte del periódico el Imparcial del 18 de julio de 1899 aparece la noticia de un segador muerto en Casas Viejas: “Un segador se presentó a la Guardia Civil de Casas Viejas manifestándole que el día anterior su compañero de cuadrilla Antonio Díaz había salido en busca del médico, y que aquel había sido encontrado muerto en el camino. El cadáver de Díaz ha sido trasladado a Medina Sidonia”.
En este escrito del alcalde pedáneo de Casas Viejas de 6 de agosto de 1906 aparece un listado de una cuadrilla de sopacas que tras estar segando las tierras de Salvador Hidalgo, el marqués de Negrón, se dirigen en tren hacia su pueblo, a través del ferrocarril Algeciras Ronda. El escrito citado dice lo siguiente:
Relación de los trabajadores que han trabajado en este término en las tierras de D. Salvador Hidalgo y se trasladan por ferrocarril a Málaga que disfrutan de los beneficios que hace la Coorporación de Ferrocarriles Andaluces
Manuel Pérez Alonso
Ramón García García
José Alarcón García
José Castilla Rodríguez
José Fernández Ruiz
Miguel López Gómez
José Romero Romero
Antonio Romero Romero
Antonio Mateo López
Francisco Andrade Rodríguez
Miguel Moreno Andrade
Antonio Romero Alcaide
José Córdoba Córdoba
José Ruiz Castilla
Juan Gallego Romero
Francisco Román López
José Román López
Miguel Fernández Vera
Casas Viejas 6 de agosto de 1906
El alcalde
Antonio del Rio
Resaltar de este documento varios aspectos. En primer lugar, la fecha, el 6 de agosto de 1906, en plena Restauración y en pleno verano, una vez que ha terminado la recolección del trigo. Vuelven a Ronda, donde estaba la estación del tren más cercana a los pueblos del Valle del Genal, de donde eran mayoritariamente estos sopacas. Pueblos como Algatocín, Guadiaro, Alpandeire, Juzcar, Jubrique, Faraján, Igualeja, Atajate, Benalaurría, Benarrabá… Habían sido contratados por el marqués de Negrón, uno de los máximos propietarios de la comarca de la Janda. A estos grandes propietarios les interesaba el trabajo de estos sopacas, pues presentaban menos conflictividad laboral y trabajaban a destajo. El tren lo tomarían en Algeciras, desde ahí hasta la Janda hacían el camino a pie. A veces desde el Valle del Genal a la Janda lo hacían también a pie, a través de la Sauceda y Alcala de los Gazules, también tenemos documentado que sobre todo al final se hacía el transporte en camiones. Por último, comentar que el informe lo da el alcalde pedáneo de Casas Viejas, Antonio del Río, otro sopaca procedente de Juzcar.

