Confieso que todas las mañanas miró el número de lectores efectivos del post del día anterior. Reconozco que posiblemente tengan razón los que opinan que estoy demasiado pesado con el tema de los sucesos de Casas Viejas. Pero no puedo escribir buscando lectores, ni exclusivamente de lo que a mí me gustaría escribir. Como no creo en Dios, soy devoto del equilibrio y he llegado al compromiso conmigo mismo de escribir sobre lo que tenga algo que decir. Esta es la justificación para presentar esta serie de diez post sobre Casas Viejas y la Historia de la Cruzada Española.

Escrita por Joaquín Arrarás y un equipo de colaboradores en el que destaca José María Pemán e ilustrada por Carlos Saenz de Tejada con la colaboración especial de Joaquín Valverde la obra constituye la  cumbre de la propaganda franquista sobre la Guerra Civil, caracterizándose por el elogio del régimen y sus principios y su frontal oposición a la democracia liberal y al comunismo y al anarquismo.



La obra se compone de 8 tomo y 25 capítulos. El primero de ellos se dedica a los precedentes de la Guerra Civil donde los sucesos de Casas Viejas tienen un importante papel, tanto en la cantidad como en la cantidad de lo escrito. La obra se empezó a vender por fascículos en 1939, teniendo al principio un gran éxito oficiosos, pero luego se agotó y no volvió a ser reeditada. A mí me ha llegado a través de Antonio Cruz que a su vez la encontró en la sede de una asociación de republicanos españoles en la Aquitania. Prueba del  éxito alcanzado es lo que escribía sobre ella Gonzalo Fernández de la Mora, en ABC: “  Toda la documentación ha sido elaborada pacientemente, contrastada con las críticas de los detractores y de los defensores y depurada por el paso de los decenios. Es una descripción hecha desde dentro y al mismo tiempo desde lejos. Y no existe una obra comparable de dimensiones y de características metodológicas”. 


La obra es un relato de buenos, los que ganaron la guerra, contra los malos, los que la perdieron. Escrita en el lenguaje típico del franquismo, mantiene la tesis de los tradicionalistas/carlistas de que la guerra fue una cruzada emprendida por los buenos, los que ganaron, contra los malos, los que la perdieron. Ejemplo paradigmático de ello es este fragmento del epílogo de La Historia de la Cruzada Española: “Dios nos concedió la victoria y premió el esfuerzo perseverante dándonos el destino más alto entre todos los destinos de la historia humana; el completar el planeta, el de borrar los antiguos linderos del mundo. Un ramal de nuestra raza forzó el Cabo de las Tormentas, interrumpiendo el sueño secular de adamastor, y reveló los misterios del sagrado Ganges, trayendo por despojos los aromas de Ceylán y las perlas que adornaran la cuna del sol y el tálamo de la aurora. Y el otro ramal fue a prender en tierra intacta aún de caricias humanas, donde los ríos eran como mares y los montes veneros de playa y en cuyo hemisferio brillaban estrellas nunca imaginadas por Tolomeo ni por Hiparco…España, evangelizadora de la mitad del orbe: España martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio… esa es nuestra grandeza y nuestra unidad no tenemos otra….”


Sus tesis y sus abundantes datos son recogidos frecuentemente por los historiadores revisionistas actuales como Pio Moa, Cesar Vidal o el periodista Federico Jiménez Losantos. En el caso de los sucesos de Casas Viejas, e indepedientemente de la ideología que subyace a la argumentación histórica, el manejo de tantas fuentes y tantos datos constituye un texto imprescindible para los que quieran conocer lo que ocurrió en Casas Viejas en 1933 y las distintas versiones historiográficas existentes. Especial trascendencia tienen la utilización de los diarios de Azaña. Arrarás los publicó por fascículos. Estos habían sido robados por un diplomático franquista en Ginebra a Cipriano Rivas Cherif, cónsul de la república española en dicha ciudad y cuñado del presidente de la república, al que éste le había confiado sus papeles. Para el caso que nos ocupa de los sucesos de Casas Viejas esta fuente le va a resultar fundamental, aunque como veremos descontextualiza, corta y solo recoge aquello que le sirve para su tesis central; demostrar la culpabilidad y maldad de Manuel Azaña.



El texto va acompañado de una gran cantidad de imágenes. Las imágenes constituyeron un medio fundamental para realizar esa relectura de la historia. Hay muchas fotografías, algunas que yo no conocía, pero donde lo que más destaca son los pies de foto que conducen directamente al lector al mensaje ideológico que le transmite. Pero lo más interesante para mí son las ilustraciones de Carlos Saez de Tejada y su equipo de colaboradores en el que destaca Joaquín Valverde. Su estilo fue ecléctico, desde el costumbrismo a la épica naturalista de estética fascista, incluyendo ocasionalmente experimentaciones vanguardistas de carácter neocubista. El resultado de su trabajo y el de sus colaboradores fue un amplio corpus de ilustraciones que mostraban la visión que tenían los vencedores de la guerra y de los vencidos. En el caso de Casas Viejas constituye las únicas imágenes reales existentes sobre los hechos, ya que las fotografías se realizaron dos días después y sólo las víctimas del cementerio no constituyen un montaje sobre lo que paso días antes.  Así básandose en las fotografías de Campúa o Serrano que les sirve de contexto dibujan el ataque al casaron de Seisdedos, los muertos producidos por el fusilamiento en dicho casaron o las labores de rastreo por la calle San Juan. Evidentemente no hay fotografías de estos hechos pues no había fotoperiodistas en esos momentos. Como tampoco los hay en el caso de las ilustraciones sobre el miedo que  pasaron los vecinos dentro de las casas, la familia de Seisdedos dentro del casaron o el rescate del cuerpo del guardia de asalto Fidel Madrás. Como se dice en esta web “Son un instrumento al servicio de la ideología y de la propaganda, en este caso del bando sublevado, cuyo mérito artístico supera con mucho los propósitos que las impulsaron”.


Creo que en estos diez post sobre los que dice en La Historia de la Cruzada Española acerca de los sucesos de Casas Viejas demostraran que es interesante conocer todas las versiones sobre estos hechos y que hay huir de una visión maniqueista de la historia, como hacen los franquistas y los que critican a estos utilizando los sucesos para centrarse exclusivamente en la insidia cometida contra Azaña. 
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