De la 203 página que tiene el libro de José Benitez Guillén Historias en Benalup-Casas Viejas, 36 corresponden al primer capítulo Los oficios de antes. Es uno de los que más me gusta pues el texto y las treinta fotografías de Mintz interrelacionadas con él constituyen un reflejo de ese Benalup de los setenta y ochenta, convirtiéndose el texto y las fotos en un registro para la historia de él. Las fotos de este primer capítulo son del principio de la calle San Juan, de la calle Nueva, de un casarón, de un «poyohornilla», Peporro y su primo, la familia Cantero, el herrero, el herrador, el «afilaor», Paquichi y Miguel García, la entrada en el pueblo, Gregorio en el corcho, niñas y niños en el algodón, la escarda, el latero, el alfarero, el talabartero, Demetrio y su familia, el intererior de una choza, dos jornaleros a trabajar en bici, un corchero, un niño arando, las dos que aparecen en esta entrada, la familia Cortijo, un patio con parra, un hombre trajinando con el carbón, la Fuente los Vaqueros, y jornaleros tras el cigarro. Os pongo una parte del texto, donde José Benítez habla sobre las casas de aquella época: «Las cubiertas de teja sobre vigas y alfarje de madera, ladrillo tosco o la uralita, constituían la variedad constructiva emplea da en las viviendas. Por lo general, tenían un pequeño o mediano huerto, el pozo que abastecía a la casa de agua, un gallinero y no faltaba el recinto para uno o varios cerdos. La cocina era la zona de la casa más concurrida y estaba formada por la despensa o almacén de alimentos, la alacena para los utensilios, una encimera de mampostería conocida con el nombre de “poyornilla”. En ella se ubicaban dos conductos de forma cuadrada, que hacían la función de tomas de aire a través de las cuales se impulsaba éste con el soplador de pleita para reavivar el fuego. Era la hornilla y se empleaba el carbón como combustible. La mesa de madera, sillas de anea, la almirez o mortero, un pasapurés, planchas de carbón tinajas y cántaros de agua, formaban parte del ajuar. En la sala de estar se encontraba el aparador, también había un mueble bar, la estufa y mesa con paño para “la copa”, la mesa fina (que no se utilizaba), decorada con velas y un quinqué; más tarde formaría parte de ella también el televisor en blanco y negro. En el mobiliario de la alcoba destacamos el armario, mesillas de noche, un baúl y el tocador con el espejo, sin olvidar el colchón de la cama relleno de paja (el de lana estaba reservado para la clase alta)».
Para terminar esta entrada os presento algunas de las palabras que forman este capítulo de los oficios de antes: «la palangana, el barreño metálico y la socorrida escupidera, la pila de lavar, la parra o enredade ra que, desde el arriate, Alforja y Juanito el del pan. el herrero, el herrador, tinajas, barreños, lebrillos, “afilaor”, el zapatero, la de Paquichi o la de El Conde Virutas, taller El Negro, el lechero, el confitero, la comadrona, las costureras, las iniciales sobre el ajuar, los segadores con hoces y guadañas, horcas, bieldos, palas y cribas para la siega y aventado del trigo. Los bueyes, asidos por la yunta, tiraban del trillo hacia la era. Los arrieros con los mulos se dirigían a la sierra. Los carboneros ejercían su trabajo obteniendo carbón en sus hornos artesanos (oficio nómada de gran importancia). El corchero portaba la afilada hacha que utilizaba para “la entresacá” del corcho de los alcornocales. En la temporada del algodón, “líaban el hato” mujeres y niños hacia la vega para su recolección. En la escarda y castra se utilizaba el escardillo, legón, “vinaera” y almocafre, el “aguaor”, el latero, el regaor, el alfarero, la toniza, las castañuelas, pleita de palma, talabartero, tres cuartillas, Caramelo, Tranquilo, Frasquito, la fábrica de palmas, la calera, el pastor, el pedigüeño, el contrabandista, los adelantos, el brasero de picón, el macetero de corcho, el típico “soplaor”, cántaros de acarreo, el carburo, molinillos manuales, albañiles, bicicleta, algodón, rebusco, Marbella y Costa del sol».
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Por cierto, el día de la presentación, es buena ocasión para recoger su reserva (el precio será de 10 euros), además de que os invitaremos a cerveza y venado gratis.
