Hace ya mucho tiempo que existen tensiones urbanísticas entre el desarrollo de la parte nueva del pueblo y el envejecimiento del centro histórico. Hasta tal punto que se ha convertido en una de esas cuestiones de las que todo el mundo habla en los foros privado, pero es tabú en los públicos. Recuerdo escuchar decir en un mitin a Francisco González Cabaña, candidato del PSOE para las elecciones municipales de 1995, que una vez que se había dotado de grandes infraestructuras al sector moderno del pueblo, era el turno del arreglo de calles y la dotación de más servicios y equipamientos para el casco antiguo. En otras citas electorales se han escuchado promesas parecidas. Voy a exponer como lo veo. Primero las obviedades; es lógico que surjan estas polémicas, en un pueblo de un subdesarrollo histórico tan persistente y un reciente boom espectacular de todo tipo como el nuestro. También es normal que la parte nueva crezca más y tenga más dinamismo que la antigua, que está sometida a un proceso progresivo de envejecimiento. Donde ya no habrá tanto consenso es si introducimos conceptos como desarrollo urbano sostenible o valoración de nuestro patrimonio histórico. Más del 80% del libro Itinerarios por Casas Viejas se centra en el casco histórico y no lo es por ninguna cuestión personal o política, sino que resulta obvio al ser esas ideas referentes de la guía. No se trata en absoluto de establecer una medición o un enfrentamiento entre ambas partes para dilucidar a cual se le mima o cuida más en función del número de votantes que haya en cada una. Es todo lo contrario, se trata de aplicar el concepto de desarrollo sostenible al urbanismo o lo que es lo mismo, compatibilizar el desarrollo reciente con el respeto al pasado. Me parece muy bien que se ponga un nuevo alumbrado en la calle Barbate, muy cerca de casa y por la que paso todos los días, ecológico y del “último chillido”, lo que no me parece tan bien es que lleven no sé cuánto tiempo rotas algunas farolas de la Alameda. Uno de los temas más debatidos este verano ha sido la afluencia de gente en aluvión (somos un pueblo de ello) a la terraza del teatro. Una de las causas por la que empecé a escribir Itinerarios por Casas Viejas fue para posicionarme contra la dejación y la falta de interés por lo nuestro de toda la vida. Creo que el crecimiento de la localidad debe continuar por donde lo está haciendo, me encantan todas las actuaciones urbanísticas que se hagan en esta zona (entre otras cosas vivo y trabajo en ella), pero opino que no se debería descuidar el casco antiguo. A veces, casi siempre, es una simple cuestión de detalle. «La tendencia humana a juzgar importantes las pequeñas cosas ha producido muchas cosas grandes». Y en en ese sentido el centro histórico ocupa un lugar central. Se trata de entenderlo como la esencia de nuestra historia o la historia de nuestra esencia.
Reondo un cinquillo no?

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