Junto a su pasión por su trabajo y su soltería y la proximidad a las manifestaciones religiosa aparece el gusto por el carnaval. Estas tres variables son parte de un todo, son características de un sector social determinado. Muchas veces las personas próximas a las prácticas religiosas estaban muy alejadas del carnaval, lo mismo que la proposición inversa, pero hay muchos casos dentro de las clases más populares en los que la pasión por los ritos religiosos y carnavaleros coinciden, como es este caso. Como dice Juan Carlos Aragón en su comparsa de este año 2009

Yo, los carnavales los aprendí en la calle.
Bufones de barrios bajos,
y de costumbres obreras,
que suben siempre a su casa
cantando por la escalera

Relacionado por la necesidad de evasión y el gusto por lo festivo además del carnaval, aparece en nuestro personaje el gusto por las rondallas o por las castañuelas. Dice el texto de la familia: “ Pero no todo en su vida fue tristeza y recogimento ya que cuando llegaba el carnaval también era la primera que disfrazaba fabricándose sus propios trajes y salía a la calle con muñecos, palomas o con un perro que disfrazaba para animar a todo el mundo sin importarle que la gente se riera con ella y de ella. Y cuando llegaban las navidades formaba un coro de niños, los vestía de pastores y salían a cantar a cambio de polvorones animando las calles las casas de las personas enfermas.Otra de sus pasiones fueron las castañuelas, llego a montar una clase en su propia casa para enseñar a tocarlas e incluso las tocaba en la banda municipal y en el coro de la iglesia. Un día apareció en el pueblo un hombre que quería rodar una película sobre los Sucesos de Casas viejas y ella se presentó voluntaria siendo escogida para rodar unas escenas donde se le ve actuar haciendo el papel de una de las mujeres de la época». Dicen que lo mismo que soñamos de noche dependiendo lo que hayamos vivido de día, muchas de las enfermedades que se presentan en la vejez son reflejo de las carencias que se ha tenido durante el resto de su vida. Los ingleses utilizan el término «hoard» (hacer acopio) para definir este tipo de patologías, que aquí se denominan «Síndrome de Diógenes», se trata de almacenar objetos, cosas o animales, independientemente del valor real de las cosas. Emocionalmente están ligados a todas y cada una de sus posesiones, y son incapaces de distinguir lo de valor de la pura basura. Es como si, las carencias que se han sentido durante toda una vida, se quisieran compensar. Les hace sentir bien tener todo eso, y no importan las consecuencias para la salud o la seguridad.

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