El acuifero de la mesa aflora en forma de pozos, manantiales y fuentes en Casas Viejas. Esta riqueza está en la base de su inicial poblamiento y, lo mismo que ocurre con los Badalejos, ha sido objeto de envidia de los pueblos vecinos achacando a estas aguas falsas propiedades como es el caso de que estimulaban la livido sexual, en un caso para Benalup y el contrario para los Badalejos. Pero también ha sido la base de continuas disputas entre los mismos vecinos de la localidad . En una fecha tan temprana como es el 27 de febrero de 1827 encontramos en el archivo municipal de Medina un conflicto: «Se dio cuenta de un memorial de D. Domingo Varela y Joaquín Portillo solicitando se fije la regla que proponen para el aprovechamiento de las aguas en las suertes de Casas Viejas, porque existen desavenencias entre los dueños, pues ha llegado el caso de soltar dicha agua a los cañaverales y cachones para que no la puedan aprovechar los exponentes”. El 6 de mayo de 1835 se lee en el cabildo un memorial de Juana Gil que denuncia como Bernardo Cozar accede a su huerta del Cañuelo para:» entrar a quitarle el agua que produce un manantial que a fuerza de mucho trabajo fue descubierto por su marido” En una población tan alejada del nucleo central como Casas Viejas era lógico que se produjeran enfrentamientos por el uso del agua para el consumo humano y el de los animales. Podemos leer en un cabildo de 15-6-1851: “Con el objeto de evitar en lo posible los perjuicios que en Casas Viejas se están ocasionando con motivo del aprovechamiento de las aguas, se acordó que el Señor Presidente fije edicto mandatario que todo los ganados de cualquier especie, seran conducidos a beber al río del Barbate, que los puertos por donde deben pasar son por las Hermitas y padrón de los Higuerones, sin atravesar las Tajeas, que se prohibe extraer de estas agua para regar plantios, que también se prohibe dar de beber en las Tajeas, ni de aproximarse a ellas el ganado”
La riqueza del acuifero permitía que la zona se especializara en la molienda de trigo, los molinos eran muy abundantes, tanto en Cucuarrete, como Benalud, como Casas Viejas o los Badalejos, todos ellos situados en uno de los taludes de la mesa. Los conflictos con el ganado también eran frecuentes. Se puede leer en un acta capitular de 30 de mayo de 1858 “El señor presidente manifestó que los molineros de la Ribera de Benalud y Cucarrete se le habían presentado solicitando que en atención a la escasez de agua los ganado que en años comunes tienen derecho a beber los nacimientos hasta el día de San Juan de cada año, lo verifiquen hoy a la salida de los molinos, según se ha practicado en casos iguales» En el cabildo del 27-5-73 se dice lo siguiente: «Leído un oficio de la Alcadía de Barrio de Casas Viejas manifestando que con motivo de haberse presentado una queja los Molinos de aquella ribera porque el ganado vacuno y cerdos deterioran las acequias y consumen las aguas de dichos molinos solicita informe un edicto y se remita a fin de que por los expresados ganaderos se respeten dichas propiedades. Después de discutido este particular tomando parte la mayoría de los señores presentes, se acordó remitir oficio al mencionado alcalde de barrio a fin de que por los ganaderos y dueños de los molinos se respeten las costumbre establecidas y si por algunos de ellos se hace reclamación presente documentos o pruebas para justificar su derecho». En el siglo XX continuan esas disputas. Pondré un ejemplo de un enfrentamiento entre las dos familias con más poder social y económico del pueblo. Así en la actas capitulares del Ayuntamiento de Medina se dice el 29-9-1954: “Vistas las diligencias instruidas en virtud de instancia elevada por Doña Sebastiana Garcia Vela, Vda de Espina, en suplica de que se le autorice a realizar unas modificiaciones en la red del abastecimiento de aguas de que se surte, y como quiera que dicha instalación es de carácter particular, y que parece que, por declaraciones formuladas por Doña Ana Barca, Vda de Vela, propietaria de la casa numero 3 de la calle Dr. Rafael Bernal en donde según se dice existe el manantial de donde se surte dicho abastecimiento, no está claramente establecido el derecho de la recurrente”, por lo que se le aconseja que recurra a la vía judicial. Estos enfrentamientos siguen en la actualidad, es muy común que cuando se está trabajando en los cimientos de una casa, sobre todo en el casco antiguo, se rompa conducciones de fuentes o manantiales, con los que aparecen perjuicios para terceros y el enfrentamiento es bien visible, porque el agua, al contrario que los restos arqueológicos, no se puede enterrar sin más o llevarselos a casa, como si no hubiera pasado nada. 
