La primera foto refleja a tres londinenses ojeando y hojeando libros en una librería después de un bombardeo en la segunda guerra mundial. Tiene por título la flema. Entiendo por flema la naturalidad, la sobriedad y la decisión con la que afrontamos las adversidades. Me ha recordado a esta otra foto del Monasterio del Cuervo. Ambas me transmiten un mensaje de permanencia, de fuerza, de la trascendencia de la cultura. Pasa la historia y pasan los hombres por ella, pero las estructuras permanecen. Tengo unas ganas inmensas de conocer la letra del Romancero sobre el Cuervo. Cuenta que a un empresario inglés le comunican un Viernes a las 14 horas que su empresa ha quebrado, que está totalmente en la ruina. El responde con la frase: «¡Con qué problema me voy a encontrar el lunes a las ocho de la mañana!» Y es que cada vez tengo más claro que las cosas tienen la importancia que nosotros les damos, y lo que somos, lo que hemos aprendido, lo que han hecho en nuestra tierra, nuestra cultura… está por encima de nosotros mismo, por mucho que algunos se empeñen en destruirlo.
