Me parece muy significativo el texto con el que terminaba la entrada de ayer para resumir lo que el franquismo pensaba de la historia y el presente de la antigua Casas Viejas. «…Y como la finalidad que se persigue con la construcción de dichas casas es la sustitución con ellas de las chozas que existen en la referida Aldea, y que dieron lugar al nombre de “Casas Viejas” que, por los sucesos allí acaecido en 1933 llegó a tener triste celebridad, y a constituir un símbolo de la política seguida por el Frente Popular…» No hay que ser muy perspicaz para concluir que el franquismo incluía interesadamente en el mismo lote luchas sociales, miseria, chozas y sucesos del 33 con una finalidad concreta y específica; se trataba de borrar una historia y crear otra «estas nuevas casas personifican el espíritu de renovación tanto material como espiritual de la política del actual régimen». Aunque un hecho es lo que se decreta y otro lo que se consigue. El proyecto de la década de los cuarenta de sustituir las chozas por “cien viviendas” nunca fue una realidad completa. Se construyeron un grupo reducido, a estas casas protegidas le seguiría en los años 60 un conjunto de pisos y escuelas que se inaugurarían el 29 de julio de 1963. En la transición, a finales de los setenta y principio de los ochenta, de acuerdo con el nuevo espíritu democrático imperante, a estas calles con casas protegidas se le denominó oficialmente como el barrio de los poetas, pues las calles llevan nombres como
Federico García Lorca, Antonio Machado, Jorge Guillén, Luís Cernuda y Rafael Alberti. Pese a estas denominaciones oficiales, en el pueblo, más realista y práctico, estas viviendas se conocieron con el nombre de “Casas Baratas” y de Corea, denominaciones que reflejaba la calidad de los materiales de ellas y las condiciones para el reparto que se asemejaban a la guerra que en el sureste asiático se desarrolló de 1950 a 1953. En la actualidad, tras la detección de la existencia de aluminosis en los pisos de Corea, el Ayuntamiento llegó a acuerdos con los vecinos para que se trasladaran a otras también de protección oficial en la zona del Pabellón. Están muy avanzadas las gestiones para construir en estos locales aparcamientos subterráneos. Desde los noventa hasta principio del siglo XXI el boom urbanístico vivido en el pueblo ha sido tan espectacular que ha borrado toda huella de este tipo de alojamientos (chozas, casarones…), menudeando grandes construcciones del tipo de
viviendas adosadas y chalets que imitan el tipo de vivienda espectacular de otras zonas del país. La crisis que vive la construcción, en particular, y la economía, en general, en estos momentos ha supuesto una desaceleración de este proceso. No sé si todo el mundo estaría de acuerdo conmigo que aunque es positiva la eliminación física de chozas y casarones… también lo serían las acciones que condujeran al estudio, conocimiento y valoración de un tipo de vivienda que tanto nos ha marcado, ya que intentar cambiar la historia por decreto es propio de regímenes autoritarios. Lo de Casas Nuevas de José Antonio no resistió ni la consolidación del mismo franquismo.
