Diego González Ruiz, cazando en la laguna de la Janda

Conozco Pamplona, he estado varias veces. Una vez, fui especialmente a comer desde Zaragoza, donde había ido a ver una exposición del anarquismo de Jualián Casanova. Un benalupense tenía un restaurante de prestigio y quería conocerlo. No me defraudó en absoluto todo lo contrario. En él pensé cuando pensé en la posibilidad de relacionar Pamplona con Benalup-Casas Viejas. Las fotos que ilustran este post ya dan pistas.

En «1000 sitios para ver en España al menos una vez en la vida» Juan Eslava Galán dice sobre Pamplona: «PAMPLONA LA RECIA.-

Pampolona, cabeza de un antiguo reino, mantuvo su identidad a pesar de poderosos vecinos que pugnaban por absorberla. No es casual que su corazón este en la plaza del Castillo, que aunque ajardinada y rodeade de bellos edificios diociochescos no disimula su carácter castrense como tampoco lo disimulan las torres más militares que sacristanas de la iglesia gótica de San Saturnino o San cernín (siglo XIII), ni el paseo fluvial amurallado a lo largo del río Arga.


En Pamplona conviven armónicamente tradición y modernidad, las avenidas y edificios de moderno diseño con pervivencias medievales; las callejas retorcidas del casco antiguo con los parque y modernos ensanches dotados de amplias zonas verdes. El visitante puede pasear por la calle Mayor, donde conviven antiguos comercios con tiendas de diseño vanguardista, hasta la iglesia de San Lorenzo (siglo XIX), donde saludará a san Fermín, el patrón de Navarra. Puede admirar la plaza Consistorial con la fachada barroca del Ayuntamiento (1752), el antiguo claustro con la capilla barroca de la Virgen del Camino, la Cámara de Comptos (siglo XIII) o el imprescindible Museo de Navarra, que detrás de su fachada plateresca guarda, como un dofre, las pruebas materiales de la historia y el navarros.
A la hora del aperitivo no hay lugar comparable al casco antiguo de Pamplona, donde bares y restaurantes compiten por ofrecer las delicias de la variada y rica gastronomía de la tierra, los productos de su huerta (espárragos, pimientos de piquillo) y los productos de sus pastizales (el cordero al chilindrón), acompañados por los caldos de sus viñedos (Denominación de Origen Navarra) y, para rematar un pacharán (el típico anisado navarro)
Francisco Ordóñez, Francisco Lago, Tomás, Juan de la Flor, Bernardo Pachocha, Carmnoa, Franicsco González, Juan González, Francisco González Ruiz, Diego González Ruiz, Antonio Vera y Antonio Pachocho en la laguna de la Janda


El restaurante que os comentaba al principio de esta entrada lo gestinaba un sobrino de mi amigo y compañero del alma Pepe González. Le pido que me relacione las dos ciudades, y esto es lo que me hace: 
PAMPLONA- CASAS VIEJAS O VICEVERSA
    Al recorrido virtual por los monumentos, calles y plazas de la recia Pamplona de la mano de Juan Eslava, yo añadiría el Paseo Sarasate también conocido como Paseo de Valencia. En dicho paseo se encuentra el Ñam, un bar- restaurante con una extensa y rica oferta de pinchos, las tapas de aquellas tierras. El Ñam forma parte de una cadena de varios locales en el País Vasco y en Navarra, y no es publicidad, sino que ahí he encontrado una conexión Pamplona- Casas Viejas. En la gerencia de este Ñam y de otro en el centro comercial Leclair en la Morea encontramos a Marcos, navarro pero  hijo de casaviejeños, una cocinera de los Badalejos (Amalia) y dos camareros de aquí (Migue y Patri). Algunos de estos forman parte de la última oleada migratoria de Casas Viejas a Navarra,a los que hay que añadir Jose Rodriguez, Alberto González, Nicolás Pérez… casi todos emparentados con las familias que habían emigrado en los sesenta (Morillo, Vera Morillo, González Ruiz, Quiñones…). Hoy van ya por la cuarta generación.
La misma cuadrilla anterior en la laguna de la Janda



     Muy curiosa la conexión si tenemos en cuenta que estos primeros emigrantes eran carboneros, trabajaban en la laguna de la Janda, segando castañuela o en los molinos de la cañada de la Morita y de pronto se ven en la industriosa Pamplona para trabajar en fábricas o en la construcción.
     Además dos de ellos habían trabajado, siendo niños, de camareros en el bar Ricardo, lugar emblemático de nuestro pueblo durante todo el siglo XX y en la actualidad.
     En otro orden de cosas, nosotros, al igual que Navarra también tenemos poderosos vecinos, sobre todo uno que nos dejó con un término municipal reducido a la mínima expresión.



     Y para cerrar este abrazo Pamplona- Casas Viejas y viceversa, solo hay que conservar en la retina la imagen de Vicente Peña a pocos centímetros de los cuernos de Miuras, Cebadas, Jandillas…corriendo por la calle Estafeta en San Fermín.
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