El 20 de marzo de 1998 el pleno del Ayuntamiento decide añadirle el topónimo Casas Viejas al pueblo que en ese momento se llamaba sólo Benalup. Al año siguiente realiza una gran exposición con las fotografías de Sánchez del Pando y Serrano que se encontraban en la hemeroteca de Sevilla y que habían «descubierto» los alumnos del IES Casas Viejas en una excursión a esa institución en 1994. La exposición se realiza con el patrocinio de la Diputación y se les encarga a dos funcionarias de la hemeroteca que preparen los pies de fotos de cada una de las fotos expuestas.
Elena Hormigo León e Inmaculada Molina Álvarez, técnicos de la sección de fotografía de la Hemeroteca Municipal de Sevilla no son historiadoras y para la realización de estos textos se basan en los periódicos de la época, por lo que reproducen la versión oficial dominante en ese momento. Deciden que los pies de fotos van a servir para contar los hechos del día 11 y 12 en maridaje con las fotos de los dos fotoperiodistas, obvian, la clave de todo, que las fotos se hicieron el día 13.
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| Cartel de la exposición de 1999 |
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| «Alentados por el levantamiento revolucionario promovido por los grupos faístas en toda España, los vecinos de Casas Viejas se movilizaron hacia el cuartel de la guardia civil, provistos de palos y armas de caza, incitando a sus ocupantes, cuatro guardias civiles y un sargento, a que salieran a la calle. Ante la negativa de éstos se produjo un tiroteo en el que resultaron muertos el sargento y dos de los guardias. Los restantes resistieron en el Cuartel y pidieron refuerzos». |
Esta es la primera fotografía de la exposición. El orden viene dado porque en el pie de foto se cuenta como se inician los sucesos con el asalto al cuartel. Como obviamente no había fotos sobre ese hecho se utiliza una de dos días y unas horas después. El 12 por la mañana después de que la razzia de las siete de la mañana dejara todo atado y bien atado con el escarmiento correspondiente, el grueso de las tropas de las fuerzas del orden, incluido el Capitán Rojas, abandonan la localidad. En Casas Viejas se queda un retén de guardias de asalto, al mando del teniente Sancho Álvarez Rubio, que le ha tocado por sorteo, y otro de guardias civiles, comandados por el teniente Cayetano García Castrillón. Estos guardias de asalto y civiles más los miembros de la Cruz Roja de Jerez son los que aparecen en la foto. El del brazalete es Adolfo Rodríguez Rivero, jefe de la ambulancia de la Cruz Roja de Jerez de la Frontera. Han pasado dos días de los hechos, la situación es distendida y controlada. Las fuerzas del orden charlan tranquilamente con los periodistas. A la izquierda Joaquín López San Miguel, del periódico madrileño El Liberal charla con los guardias de asalto. En el centro el mencionado Adolfo Rodríguez con el médico de la Guardia de Asalto Antonio Verdes de la Villa. A la izquierda el fotógrafo Gelán departe con guardias civiles y de asalto. Debajo de la puerta del cuartel hay un guardia de asalto, en el umbral otro mira el sencillo y humilde cartel que anuncia la casa cuartel de la Guardia Civil. La foto se enmarca en el ángulo suroccidental de la Alameda, en la puerta del cuartel de la Guardia Civil. El local era propiedad de Sebastiana Rodríguez Pérez-Blanco y lo tenía alquilado por sesenta pesetas al mes. Este edificio funcionó de cuartel desde 1898 hasta los acontecimientos del 33. En estos primeros días después de los sucesos, la conmoción del pueblo es aplastante, los protagonistas mediáticos son los guardias y los propios periodistas que son los que salen en las fotografías. No hay ninguna foto en donde un periodista aparezca entrevistando a un casaviejeño, si hay muchas haciéndolo a las fuerzas del orden. En ésta lo están haciendo en uno de los lugares más importantes de los Sucesos, donde tuvieron lugar los hechos que desencadenarían toda la tragedia. A la izquierda, tímidamente, apareciendo entrecortado se intuye la presencia de un paisano. Seguro que se había acercado al lugar atraído por la curiosidad que despiertan estos periodistas y agentes del orden venidos de fuera. Como ha dejado escrito Manuel Vicent:” Al final los vencedores siempre son los que saben salir bien en la fotografía”.
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| «Ante la llegada de los refuerzos procedentes de Sevilla, los alborotadores, provistos de armas, así como gran parte de la población guiados por el miedo, huyeron a los montes cercanos. Los guardias de asalto procedieron entonces a la investigación de los hechos a las órdenes del Capitán Rojas, quien dispuso el registro de los domicilios de los sospechosos que habían participado en el ataque al Cuartel de la Guardia Civil».
Otra foto que no tiene nada que ver con el pie de foto. Mientras que en este se narra «el registro de los domicilios de los sospechosos» en la foto aparecen dos guardias de asalto de los que aparecían en la anterior foto y que se habían quedado como reten en Casas Viejas. Se dirigen de la Alameda a la plaza del Ayuntamiento (hoy plaza del Pijo), la foto está realizada en la calle San Juan por debajo del sindicato Los invencibles, lo que hoy es el bar Resbalón. Aparece el mismo paisano que en la foto del cuartel y que va a volver a aparecer en otras fotos. Aunque lo hemos intentado nunca hemos conseguido identificarlo. La foto es un documento histórico que nos sirve para ver el estado de la calle San Juan y de estas primeras casas.
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| «Las calles de Casas Viejas aparecían vacías. La mitad del vecindario había huido y el resto permanecía en sus viviendas atemorizado por la situación. La única presencia de las fuerzas de asalto, efectuando registros y detenciones, hacía presentir la tragedia». |
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La realidad de esta foto no tiene nada que ver el pie de foto. Después del cuartel de la Guardia Civil la comitiva de fuerzas del orden y periodistas se han dirigido al casarón de Seisdedos. Allí hay varias fotografías. Después se dirigen a la parte alta del pueblo, a lo que hoy son las pistas verdes, desde donde el capitán Rojas coordinó la razia de las siete de la mañana. En ese momento del día 13 cuando desde la calle Nueva a la altura del casarón de Seisdedos se hace esta fotografía. Ni que decir tiene que la situación estaba controlada y que la tragedia no se podía «presentir» porque hacía más de un día que había ocurrido ya.
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| «Uno de los detenidos condujo a las fuerzas de orden público hasta la calle Nueva, a la casa de un anarquista de la F.A.I. (Federación Anarquista Ibérica) conocido por el sobrenombre de “Seisdedos”, refugiado en su choza con dos de sus hijos, una nuera y sus nietos. Un guardia de asalto inició el diálogo con los ocupantes de la vivienda pero unos disparos le alcanzaron y fue cogido como rehén dentro de la casa. Siguió un intento de tomar la vivienda por la fuerza. Los disparos se cruzaban entre la choza del “Seisdedos” y las posiciones de los guardias»
El momento que narra el pie de foto tampoco tiene nada que ver con la realidad de la foto. La comitiva se encuentra en la parte alta del pueblo, en las afueras a donde han ido a echar unas fotos , para simular los registros que se habían hecho el día anterior. Tampoco se trata de la casa de Seisdedos, sino la de Juan Estudillo Mateos, el secretario del sindicato, que no había participado en la revuelta y que ante el temor a ser detenido se había refugiado en casa de su amigo Juan Moreno Vidal, zapatero como él.
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| «Serrano (Guardias de asalto registrando chozas a las afueras de Casas Viejas Prensa Gráfica 14-1-1933)»
Pese a lo que diga el pie de foto en la imagen se ve claramente que no están registrando nada, la comitiva de periodistas y fuerzas del orden ha llegado a la casa de Juan Estudillo, que se sabe que no estaba porque así lo ha comunicado su suegro Sebastián Rodríguez Rico que se mostraba preocupado porque no sabía donde estaba su hija Ramona Rodríguez Gallardo, compañera de Juan Estudillo y que se encontraba escondida con este en casa de Juan Moreno Vidal. Es esta casa la elegida para hacer las fotos simulando los registros, como se ve en la siguiente fotografía
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«Horas después de los trágicos sucesos, los guardias de asalto y la guardia civil recorren el vecindario practicando registros, detenciones e incautando grandes cantidades de pólvora, armas de caza y munición en abundancia»
Esta foto se utilizó como cartel de la exposición. La foto realmente se había hecho un día y unas horas después de lo que se quería representar. Era pues un montaje, un simulacro. Yo siempre había intuido que se trataba de una simulación pero en mayo de 2017 descubrí investigando en los diarios de Cádiz de enero del 33 que efectivamente la foto era un simulacro, confirmándose mi sospecha. En el diario de Cádiz del sábado 14 de enero se publicaba la siguiente información: “La guardia civil decide efectuar un registro en la casa del tesorero del sindicato, que ha huido hacia el campo y en presencia del padre político de este, Sebastián Rodríguez Rico y de los periodistas fuerzan la puerta. Son dos habitaciones independientes, modestas, pero pulcramente arregladas. En un cajón que había debajo de la cama guardaba folleto y otra literatura anarquista y en un baúl cartuchos de escopeta sin cargar. No apareció ningún documento de interés. Sebastián Rodríguez hállase preocupado por la suerte de su hija, que al conocer la huida de su marido, decidiose a salir también al campo para buscarle y seguir su suerte». Hoy sabemos que junto a la guardia civil Manuel García Rodríguez (uno de los dos supervivientes, junto a Salvo) y tres guardias de asalto participa el suegro del propietario de la casa Sebastián Rodríguez Rico, que no había nadie dentro (dato que conocían las fuerzas del orden pues se lo había dicho Sebastián Rodríguez Rico) y que la situación estaba más que controlada pues ya habían pasado dos días de los hechos. El hecho de que no hubiera cámaras ni periodistas ni los dejaran estar hasta dos días después es un síntoma de la situación de marginalidad y aislamiento que son una parte de los factores que explican estos sucesos. Que los periodistas y los fotoperiodistas no estuvieran en el lugar y momento de los hechos, no iba a ser inconveniente para realizar el trabajo que habían venido a realizar. Por eso con la connivencia del suegro de Juan Estudillo (Sebastián Rodríguez) y de las fuerzas del orden Serrano fotografió lo que un día antes si pudo ser una realidad; un registro, pero que ahora no era tal. Muchos años después Basilio Martín Patino haría igual inventándose un cámara ruso y otro inglés para recrear lo ocurrido, la diferencia es que el director no escondió nunca que era ficción, al contrario que estos periodistas, hasta tal punto que esta foto se ha convertido en el icono de los sucesos. Todo el mundo la utiliza porque expresa la tensión de los registros que condujeron a la cuerda de presos y al posterior fusilamiento de doce casaviejeños. Hoy sabemos que lo de icono también puede ser porque refleja la tergiversación y manipulación a la que han sido sometido estos hechos. Esta foto y su utilización es una metafora de ello.
Si esta entrada demuestra que la manipulación sobre los sucesos a través de los pies de fotos llega a fecha tan reciente como 1999, en la próxima y última entrada de la serie me centraré en los peligros actuales y como el tema no está, ni mucho menos, resuelto. Se escuchan noticias de que ha llegado una subvención de 20.000 euros para hacer realidad un viejo proyecto que se presentó en el siglo XX para señalizar la ruta de los lugares de los sucesos de Casas Viejas. Ruta que apareció por primera vez escrita por José González en 2007 dentro del libro «Viaje por el problema agrario en la Janda» y unos años más tarde también la presenté yo en «Itinerarios por Casas Viejas». El proyecto de señalización de esta ruta es tan bonito, tan necesario y ha costado tanto trabajo que fuera una realidad que merece la pena hacer un esfuerzo para no estropearlo.
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