Sobre febrero o marzo, ¡esperemos!, de 2008 saldrá publicado en castellano el libro de Jerome R. Mintz que edita la asociación Brezo y Castañuela. Del libro originario de Mintz, de algunos anexos que le hemos añadido y de algunas notas, extraeremos algunos párrafos para esta sección. La empezamos con el barrio más popular del pueblo: el Tajo. La fotografía es de Mintz, claro, y está tomada desde la ermita, a principio de los años setenta.

El Tajo fue un arrabal que se formó progresivamente al hilo del desarrollo del pueblo. A medida que en el centro iban desapareciendo las chozas y, muy lentamente, se iban desarrollando los equipamientos urbanos, en el Tajo crecían las chozas y el subpoblamiento. Es decir, era la zona menos desarrollada económicamente y más marginada y aislada políticamente de un pueblo caracterizado por el subdesarrollo económico y el aislamiento político.

Sus vecinos eran jornaleros que vivían en unas pésimas condiciones de vida y que llegaron a Benalup al hilo de los trabajos temporales que generaban los latifundios cercanos. En el Tajo siempre han vivido familias como los Gallinitos, los Fogarines, los Dianas, los Chinejas, los Chinos, etc. En palabras de Mintz:
 
Un barrio del pueblo donde los trabajadores más pobres habían construido chozas al lado de la carretera. Estos campesinos no habían heredado ninguna tierra de sus antepasados y sus habilidades agrícolas estaban frecuentemente limitadas a trabajar en cuadrillas, a la caza y pesca furtiva y a la recolección de espárragos silvestres y de remolacha.

En los años cuarenta y cincuenta, cuando alguien necesitaba una vivienda y no disponía de ella, bien porque venía de otro pueblo, bien porque se emancipaba de su familia, la solicitaba al párroco, el padre Muriel, o al alcalde pedáneo, que hacían las gestiones oportunas y llamaban por teléfono al Ayuntamiento de Medina. Tras la gestión, el solicitante ya tenía permiso para construirse una choza en el padrón del Tajo, un terreno público que iba desde la cima de la mesa hasta la vega, al lado donde en la actualidad se sitúa el Campo de Golf.

Hoy en día, el barrio está sometido a un proceso tremendo de transformación y a pocos metros cohabitan elementos más innovadores y vanguardistas, como puede ser un hotel de lujo con spa, con otros como jaulas con hurones para cuando haga falta coger unos conejitos.

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