Respecto a la famosa Ley: estoy de acuerdo con que se haga una Ley de la memoria histórica. Creo que es muy necesaria. Si verdaderamente queremos pasar página, después de treinta años de Democracia, no debemos olvidar para nada el pasado. Como comentas en otra entrada, la historia siempre tiene algo de subjetivo, depende de quién la cuente. Es por ello que digo Sí, a la Ley de memoria histórica, pero siempre que esa memoria sea colectiva y no sólo sea la memoria de ZP, que, por cierto, parece ser muy cortita y, sin duda, parcial.
No me gustaría dejar en el aire otro de los temas que has comentado. “Los curas vascos asesinados por las tropas de Franco no han entrado en esta beatificación”. Es cierto, no han sido beatificados. Pero al igual que tampoco lo han sido las restantes 6.832 víctimas oficiales de la persecución religiosa en España que tuvo lugar entre los años 31 al 39. Y es que, el hecho de ser cura o no, no es relevante a la hora de “sumar puntos” hacia los altares. Hay que cumplir ciertos requisitos (que no voy a nombrar ahora porque esto se haría interminable), independientemente de que estés consagrado o no. Queda bien recogido en el Concilio Vaticano II (1962-65). Éste no es otra cosa que “una llamada universal a la santidad y al apostolado que nace del sacramento del bautismo”. O sea, todos y cada uno tenemos la posibilidad de llegar a los altares, tal y como lo han hecho el domingo pasado estos 498 mártires.
Para ir terminando, ¿Temor por ser familiares de las víctimas? Vale, puedo comprender dicho temor bajo el palio de la dictadura pero ¿ahora? Ahora no. No hay que sentir miedo por ser familiar de un caído en la contienda (da igual el bando). Al revés, hay que gritar con fuerza sus nombres para que no caigan en el olvido. Y por su puesto, hay que luchar y no “soportar”, como dices, porque “no sean victimas anónimas”. Soportar. Esa palabra me recuerda a los yugos con los que los bueyes tiran del arado… ¿Verdaderamente te pesa el yugo del martirio? ¿Tan insoportable es que a cristianos ejemplares se les haya reconocido tal y como se merecen? ¿No crees que la Iglesia española ha pagado caro y sigue pagando el apoyo que dio a Franco durante gran parte de la dictadura? ¿O acaso se puede negar el laicismo visceral y la crispación que se engendra desde ciertos medios hacia las esferas eclesiales? Yo, al menos, lo palpo, lo noto en la forma de actuar de la gente, en las reacciones en contra de la Iglesia sin una razón de peso sino “por que sí” (y no estoy diciendo que esta sea una de ellas, tu entrada es una buena opinión justificada tan buena o mala como pueda ser esta), en definitiva, un no querer saber. Es mejor no involucrarse, la Iglesia del S.XXI es mala porque apoyó a Franco. Mejor así.
Bueno ya acabo. Sólo, decir que si de verdad queremos avanzar hacia la verdadera democracia y convivencia sana, debemos aprender a perdonar y no aprovechar la situación para lanzar piedras al tejado ajeno. La beatificación de los Mártires, que no renunciaron a su fe sino que amaron con más fuerza a Jesucristo, de aquellos que perdonaron, lejos de simbolizar un desafío e intensificar una brecha política ha de servir para generar “consenso” en el buen sentido de la palabra (Eh, Salus?? Por cierto, yo tampoco puedo pronunciarla bien).
Esto no es una cuestión de ganadores o perdedores. No basta con hacer un trueque, Ley por Beatificación. Esto no es un juego. Los cristianos no se merecen esta paliza mediática, esta vez ¡NO!
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