En mi casa de Íllora había una cuadra con una puerta con la hoja cortada verticalmente por la mitad. Allí, me subía yo e imaginaba que era un pistolero, que a lomos de mi caballo, duramente luchaba contra los indios. ¡Siempre ganaba yo!. Mis imaginaciones de adolescencia se situaban en un escenario donde unos hombres guaperas y malos secuestraban a chicas de mi edad, yo aparecía milagrosamente y las rescataba. Eran los tiempos en el que el Salus-tía-no cobraba su máxima expresión. Con veintipico años, junto a mi amigo Caba, antes de que tres mujeres -mi madre, mi mujer y mi hija-me convirtieran en Salustiasi, soñábamos que nos iba a tocar la quiniela e íbamos a crear una fundación pública cultural, para fomentar el teatro, la poesía, la historia, la novela… Luego saque las oposiciones de profesor y empecé a sentar la cabeza. Pero como me pesa tanto, (la cabeza) una vez, junto con mi amigo Pepe, creamos una asociación para publicar un libro de un antropólogo americano, traduciéndolo al español y añadiéndole más de doscientas fotografías para facilitar su venta. Sin embargo, por el camino se coló otro proyecto: publicar una especie de guía mitad turística, mitad histórica, mitad antropóloga, mitad yo qué sé… sobre la comarca de la Janda. Aquello era una locura, no era viable, y, menos no ya solo sin, sino también enfrente, hasta tal punto que para publicarla había que asumir que no tendríamos ningún tipo de ayuda económica de las instituciones. ¿Queréis meter a diez Saluss (un abrazo Sito, no compres Oscoss) y Pepes en un Clio? ¡Decirle que no caben!. Pepe y yo, comprometimos a Fran, Luís Eduardo, José Luís y Fernando nos pusimos unos plazos y nuestro ángel de la guarda particular obró el milagró de sacar al mercado un producto dignísimo y de una alta calidad de forma y casi también de fondo. Quedaba el reto de la presentación oficial. Los del ayuntamiento de Vejer nos dieron una lección de cómo estar a la altura del Everest, sin tener que gastarse un euro. Qué Dios, la naturaleza o las urnas se lo pague. ¿Y quién asistió a la presentación de un libro de historia en Vejer? antes, me había hecho la siguiente conjetura ¿quién debería presentar un libro en Vejer para que yo fuera a ese acto? Pues, resulta que acudió casi todos los invitados y: sobre todo, los amigos, los cómplices y los compañeros…, además de algunos vejeriegos ávidos de cultura…que más de cien personas estén escuchando palabras como Madoz un sábado a las nueve de la noche, tiene su mérito. Creo que la vida consiste en levantarse por la mañana y acostarse por la noche y en medio hacer cosas para que te quieran. Por eso, cuando eso ocurrió, yo escribí un artículo para agradecer al personal su connivencia y su conchabanza, además de para reafirmarme en que para hacer locuras solo hacen falta dos locos y gente dispuesta a colaborar en que no se imponga demasiado pronto la cordura. Gracias
P.D.- Lo del mito de que Don Quijote se volvió loco de tanto leer es mentira. Compradlo y leedlo. Sobre todo, lo segundo.
