Aunque estamos en semana de aniversario, voy a publicar un fragmento del libro de Coplas de Carnaval… de Mintz. Se trata de un anexo que hemos hecho los coordinadoresres de la nueva edición (pepe y yo), es una excusa como otra cualquiera para meter más fotos en el libro, en este caso concreto sobre los bares en los años sesenta y principio de los setenta.
“En los pueblos, el bar tiene una gran importancia en la vida cotidiana, convirtiéndose en el centro vital de los mismos. Por el bar o la taberna pasaban la vida social, en ocasiones la económica y tal vez la cultural. Hasta el último cuarto del siglo, el bar era un mundo de hombres. El bar y el vino se convierten en piezas esenciales de la vida del hombre. Sobre todo al jornalero, en la sociedad tradicional no van a ir a buscarlo a trabajar a su casa, ni van a utilizar los modernos medios de comunicación que hoy existen (teléfono fijo, móvil, correo electrónico…), ni le va a llegar la información que necesita o la diversión que busca. El hombre tiene que ir a buscar trabajo al lugar donde pueda encontrarlo o le puedan avisar. En ese mismo lugar se divierte y en ese mismo lugar se socializa, se relaciona con sus iguales, se entera de las últimas noticias. Los Indios con letra de Ángel Guillén en 1961 ejemplifican esta cuestión al mismo tiempo que hacen un recorrido por los bares más importantes del pueblo en ese momento; los del centro del pueblo, desde la entrada del mismo pueblo hasta el
Chorro Grande.
Los lugares más hermosos
que tiene “to” este rincón
son la casa Montiano
el bar de Paco el del Horno
la Peña y el Resbalón
no me “olvio” de lo Juan Román
ni tampoco del Bar de Florito
y la célebre tienda de Ricardo
y del nuevo local de Alfonsito.
Luego pasamos a lo de Palomino
donde Jerez podemos catar
y de allí a lo de Manolo Gómez
donde también se puede brindar
con una copa de Blázquez
o de fino Barberá
El bar era el escenario del ámbito público del hombre. Cuando se descansaba del trabajo, o no lo había o cuando llovía tanto que no se podía ir a trabajar, estos establecimientos se llenaban de hombres ociosos que podían pasar días y días con pequeños “descansos” para comer o dormir. Muchos hombres pasaban más tiempo en el bar que en su casa…Se bebía vino, ya que la cerveza y los cubatas no existían en la mayoría de los bares. Era el llamado modelo mediterráneo. Solo algunos bares vendían vino de Jerez, el más usual era el vino Barberá de Chiclana. Las tapas solo las ofertaban los bares de clientela más selecta y los combinados no aparecerán hasta principio de los setenta… Este mundo de los bares empezó a cambiar y a perder su preponderancia a finales de los años setenta cuando la televisión empezó a llenar el tiempo libre de las personas y el resto de cambios sociales que estaban acaeciendo acabaron con este modelo de socialización masculina”.
En la actualidad, los bares necesitan ofrecer atractivos a los posibles clientes para que acudan, se instalan grandes pantallas para ver los partidos de fútbol o se organizan espectáculos con stristis o se crean blogs o se ofrecen platos de comida gratis, como este arroz de la fotografía, (que ha salido movida por la rápidez del movimiento). Como decía Bob Dylan “los tiempos cambian”.
