Las ciudades, y por tanto, los barrios, las calles, las plazas… son entes vivos, que van sufriendo transformaciones a lo largo del transcurrir del tiempo. El entorno de lo que hoy es la plaza del Pijo es un buen ejemplo de ello. Esta plaza era en sus orígenes el segundo centro en importancia del pueblo. En la Alameda estaba la iglesia, el cuartel y las casas de la elite social del pueblo. Esta plaza, transición entre el centro del pueblo y las afueras funcionaba como una especie de centro administrativo, donde se ubicaba la oficina de arbitrios (aquellos cuyos papeles fueron quemadas en enero de 1933) y la escuela nacional de D. Manuel Sánchez, donde todo el pueblo escuchaba la radio. En el extremo sur occidental el sindicato y debajo la tienda de Cristobal Torres. En la dictadura franquista, al igual que el pueblo, la plaza evolucionó poco. A principio de los años sesenta, Nicolás Vela, valiéndose de las influencias de su hermano, Antonio Vela, vicepresidente de la Diputación, consigue que se construya la plaza de Abastos. Los servicios se siguen manteniendo, la escuela de niños, hoy sede local del PSOE y pub Xino, (se distingue claramente en la segunda foto de 1961), la casa del médico y la oficina del Ayuntamiento, por llamarlo de alguna forma. Un futuro empresario de la hostelería, Pepe Candón, tiene la audaz iniciativa de montar un bar en la esquina oriental septentrional de la plaza. Los lugareños le tachan de osado «¿Quién va a ir tan lejos?» Será con la transición, al igual que el pueblo en general, cuando empiecen las grandes transformaciones. Progresivamente va perdiendo los usos administrativos y son sustituidos por los propios del ocio. La escuela es sustituida por la caja de ahorros, se construye un ayuntamiento nuevo en las Canteras y se hace un ambulatorio en el cañuelo. En la plaza se construye una fuente con un niño, del cual sale un chorrito de agua a través de su «penecito». Paco Ríos, en un memorial cuplet le pone nombre al lugar: «La plaza del Pijo». ¿A ver quien tiene lo que acompaña por la base a los «penecitos» para quitarle el nombre?. Mas tarde, a finales de los noventa, se hicieron las obras que le dan el aspecto actual, convirtiéndole en un lugar de ocio y expansión de los benalupenses. De hecho, en la actualidad, es el lugar que más concentración de bares presenta. Se ha convertido en un lugar de peregrinación de muchos que buscan el arroz y la gamba barata. Hasta siete podemos contar. Ni que decir tiene que la plaza del Pijo ha sido y tiene que seguir siendo uno de los lugares más importantes del pueblo, sobre todo, si consolida, dentro de la multifuncionalización del mundo rural actual, la importancia del turismo para nuestra economía local.

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