Esta fotografía me encanta. Es todo lo contrario a una guerra o a una
batalla. Es arte. Era parte de un cártel del ayuntamiento que anunciaba la feria de la tapa. En internet hay de todo, hasta fotos»photshopeada». Me sirve la foto para hablar de la palmera de Utrera. La palmera fue sembrada por Utrera y de ahí recibe su nombre. Utrera que decía que era inventor y que nadie le ganaba en inventos sembró esta palmera en la década de los veinte al lado de la choza donde vivía, según podemos leer en los anaquistas de Casas Viejas, de Jerome R. Mintz. Hoy en día la palmera de Utrera tiene una amplitud enorme, tiene alas, tiene raíces y es un símbolo e icono del paisaje urbano benalupense. Estoy seguro que Utrera, por mucho inventor que fuera y por mucha imaginación que tuviera no llegó nunca ni a sospechar que con lo que él sembraba iba a montar yo un pot, en un blog, que se hace desde la historia de Casas Viejas, stop.
Le toca el turno ahora a otro tipo de foto y de cartel. Esta segundo foto, que también corresponde a otro cartel para fiestas, en este caso para la de la Independencia. Lo hizo David S. Torrejón, y como en el caso del cartel de carnaval que ya le dedique un artículo, tampoco ganó el concurso. Me dice el autor que un amigo mio, que va de gallego, fue el que decidió con su voto que no ganara. Pero siempre que voy al Chory, «aunque me han dicho que es mentira que cabe mucha gente», me escoltan estos dos carteles y tengo una miradita para ellos. Para mí son dos obras de arte y dos expresiones que me afirman en que los concursos, la participación, el estimular la creativad y el darle la oportunidad a la gente de que se exprese da frutos tan maravillosos como estos carteles. Parafraseando la frase cabecera del blog de Norberto: «un artista trabaja para la eternidad; nadie puede predecir donde acabará su influencia» (Adams). El Chori ha convocado un concurso http://elchoripub.blogspot.com/2008/02/i-concurso-de-carteles-vaquillas-2008.html para elegir un cartel para Vaquilla de su bar. Seguro que insconcientemente también le ha influido la presencia silenciosa de los dos carteles. Los dos perdieron la batalla, pero los dos ganaron la guerra. Lo mismo que la palmera de Utrera.
