El gran éxito político del franquismo fue conseguir que una gran mayoría de españoles huyeran de la política. Me cuentan mis alumnos que cuando preguntan por uno de los más de 100 presos que hubo después de los Sucesos la respuesta coincide siempre: “por meterse en política” En la España de Franco, el miedo a participar en todo lo relacionado con lo que se entiende por política era algo palpable y constatable. Hay una anécdota que ejemplifica perfectamente esta situación. Un ministro «Julio el breve» duró muy poco en su cargo. Al explicarle Franco las causas de su cese, le dijo:»Tienes que hacer como yo, no meterte en política». Pues, menos mal que Franco no se metió en política, si se hubiera metido… El miedo es el punto de conexión de todas las relaciones sociales y personales. El miedo a lo que podía pasar, a lo que le había pasado al familiar, al amigo o al vecino. El miedo es lo que guarda la viña, es el lubricante social. Como dice Mintz en Coplas de Carnaval… el miedo, el chisme, el rumor… se convierten en los elementos básicos del autocontrol social. Al miedo hay que unirle la resignación, la apatía y la adaptación a las nuevas circunstancias para entender la sumisión y la inmovilidad de la sociedad franquista. Sumisión e inmovilidad que se acentúa en el mundo rural. En el Benalup de los tiempos franquistas esta tendencia aumentaba, pues la represión sufrida por los Sucesos aumentó la sensación de estar observado, perseguido y controlado. Todo el mundo sabía que la Guardia Civil tenía informes secretos de algunos habitantes del pueblo, todo el mundo se creía que ellos eran uno de los elegidos.
Junto a la desmovilización social y política de las masas, el otro gran rasgo a caracterizar es la extensión del conservadurismo tradicional asociado al conformismo. En la segunda república las clases medias y el proletariado se caracterizaron por su opción por el progresismo, en la década de los sesenta y setenta éstas optaron por el conservadurismo y el conformismo. Con el miedo por montera, la apatía, la desmovilización y el conformismo el franquismo se autoalimentó durante cuarenta años. Como concluye Miguel Ángel Ruiz Carnicer “Con el predominio de la apatía e indiferencia y con grandes niveles de ignorancia política; un fuerte componente autoritario quedará tras el fin del régimen como un poso amenazador para el funcionamiento del nuevo sistema democrático”
Como decía en la viñeta del Roto del otro día “¿Cómo explicar con un voto todo lo que pienso?”. Pero, al menos nos queda el voto y la palabra.
Junto a la desmovilización social y política de las masas, el otro gran rasgo a caracterizar es la extensión del conservadurismo tradicional asociado al conformismo. En la segunda república las clases medias y el proletariado se caracterizaron por su opción por el progresismo, en la década de los sesenta y setenta éstas optaron por el conservadurismo y el conformismo. Con el miedo por montera, la apatía, la desmovilización y el conformismo el franquismo se autoalimentó durante cuarenta años. Como concluye Miguel Ángel Ruiz Carnicer “Con el predominio de la apatía e indiferencia y con grandes niveles de ignorancia política; un fuerte componente autoritario quedará tras el fin del régimen como un poso amenazador para el funcionamiento del nuevo sistema democrático”
Como decía en la viñeta del Roto del otro día “¿Cómo explicar con un voto todo lo que pienso?”. Pero, al menos nos queda el voto y la palabra.
