En la crónica de Eduardo de Guzmán del día 2 de febrero de 1933 para el periódico la Tierra se puede leer lo siguiente: «Funciona el sindicato hace muchos años. Fue clausurado en alguna ocasión. Pero siempre se mantuvo firme el espíritu de los trabajadores. Todos los del pueblo están en el sindicato. Y no se conoce uno solo que haya traicionado en ninguna ocasión a sus hermanos, a sus compañeros. Que haya dejado de cotizar en la medida de sus posibilidades… Hay en el sindicato una biblioteca. Modesta, pero nutrida. En ella, las obras capitales del anarquismo: Bakunin, Reclus, Anselmo Lorenzo, Tolstoi… Los campesinos; -cuya inmensa mayoría sabía leer- se reunían por las tardes en el local social. A la taberna iban muy pocos. En el sindicato leían, meditaban, discutían. Cuando algún trabajador analfabeto iba al sindicato no faltaba nunca uno quien le leyera lo que quería. Y a voces se formaban círculos en torno a algunos que iban exponiendo, con el lenguaje elocuente de los grandes maestros, toda la belleza luminosa y radiante de la libertad absoluta«. Me ha encantado y hasta emocionado la relación que hace De Guzmán del conocimiento y la cultura con la libertad. De la ignorancia con el sometimiento. Son muchos los historiadores que sostienen que una parte de los trabajadores españoles de la década de los treinta salieron de la incultura gracias al anarquismo. Nosotros hemos podido constatar que ese fenómeno fue especialmente intenso en Casas Viejas. La generación posterior, criada y educada con Franco es, en una proporción importante, analfabeta. Son muchos los casos en los que el padre era instruido y leído, no sabiendo los hijos ni leer, ni escribir.Luego los nietos volvieron, de nuevo, al mundo de las letras. Uno que se dedica a esto de la educación no puede menos que repetir esa frase referida al conocimiento y la educación «toda la belleza luminosa y radiante de la libertad absoluta» . El día que se entienda en su profundidad, de hecho se relacione de forma efectiva libertad y conocimiento y se lleve a la práctica sobrarán todas las leyes y planes de calidad que los gobiernos de turno intentan aplicarnos.

La primera fotografía es de Campúa, la segunda es de Serrano. Ambas son del sindicato, aunque en la segunda tapa la entrada el camión de la Cruz Roja. En la actualidad el Sindicato es el bar Resbalón
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