Veíamos ayer la excelente reputación de la que gozaba la educación entre los obreros anarquistas. Muchos maestros de esa ideología se dedicaron a impartir sus enseñanzas por el mundo rural español. En esta zona, por los campos que van de Cantarranas a la Yeguada, Andrés Candón se dedicó a esta tarea.
La frase “pasas más hambre que un maestro escuela” tomó su verdadero sentido en el franquismo. Una gran parte de los maestros republicanos fueron depurados cuando llegó el franquismo y tuvieron que dedicarse a impartir clase por los campos. Ese es el caso de Juan Montes de Oca «el maestro cojo», que le pilló la guerra civil haciendo la mili en el bando republicano. Fue herido en combate y perdió la pierna. Juan con su pierna ortopédica tuvo que dedicarse a ir por los campos enseñando a los hijos de los campesinos a leer y escribir a cambio de comida y techo. Un día llegó a Benalup y conoció a la que más tarde sería su esposa Emilia “la costurera”. Cuando llegó la democracia el gobierno le dio la pensión de minusvalía que el franquismo siempre le había negado por haber luchado en el bando republicano. Al final del franquismo consiguió cambiar las pocas rentables clases por la venta de lotería. Así lo vemos en esta fotografía de Mintz. Con la cartera con la lotería, pero también repleta de periódicos. Como dice el dicho, quien tuvo y retuvo, guardó para la vejez.
