Me ha gustado mucho este artículo del maestro Liendre, que como dice el dicho de todo sabe y de nada entiende (ja, ja, ja). Mis dos hijos tampoco van a ir el año que viene a ningún colegio guay. Dice: «Las generaciones que han crecido en Benalup o Puerto Serrano (por poner dos ejemplos de lugares en los que no hay alternativa guay) demuestran que la madera de cada uno influye mucho más que las campanillas que tenga un centro.» Humildemente, desde la admiración por el artículo, le añadiría que además de la madera de cada uno, está la educación pública. En Benalup tenemos un IES desde 1987 y en él han
estudiado varias personas (si alguien quiere nombres concretos le cuesta una cerveza) que ya ejercen de arquitectos, de médicos, de abogados, de profesores de universidad, secundaria y primaria, ATS, ingenieros (incluso en telecomunicaciones), odontólogos, profesionales de la banca (algún director de surcusal) y de las grandes empresas, etc, etc, etc. Además de muchos que han optado luego por un ciclo formativo medio o superior y han orientado su vida laboral por ahí. Antes de que hubiera instituto también hubo quien consiguió terminar una carrera universitaria y ejercerla profesionalmente. A partir de 1987 ha aumentado la cantidad y la calidad. Y lo mejor, es que esto no acaba sino de empezar.

