En una sociedad sacralizada como la de Benalup de los años cincuenta, el hecho de que un hijo del pueblo cumpliera 100 años debía ser correspondido con la celebración de una misa de agradecimiento a Dios por estos cien años de vida. A la salida de misa hay que inmortalizar el momento y la presencia de las personas con más relevancia social y política de la época. Con la lógica de los tiempos, el dominio masculino es aplastante. En la foto vemos a Don Antonio del Río Ronda “el Molinero” (que tenía el molino por la zona de la morita), además de izquierda a derecha tenemos a D. Alfonso Pérez-Blanco Jordán, médico; D. José Martínez Becerra, médico de Benalup, Don Manuel Sánchez, maestro, Curro, el administrador, Antonio Ramón Fernández Pérez-Blanco, administrador del ayuntamiento, Bernardo Montiano, Sargento Antonio Narváez González, Padre Muriel y Manolo Montiano. Se trata de las fuerzas fácticas del pueblo, más los dos Montianos, que eran familia de Antonio del Río.
Es inevitable la comparación con los tiempos actuales. Los homenajes siguen siendo frecuentes. El lugar ha cambiado. La Iglesia ha dejado su sitio al Ayuntamiento, la presencia de mujeres es más habitual y el cura y la guardia civil han perdido parte de su protagonismo.
En lo que respecta a los homenajes, en la actualidad casi todos están coordinados desde el Ayuntamiento. Como en otros ámbitos de la vida política y social, esta institución se ha hecho el centro de la vida benalupense y ha tomado un control sobre esos aspectos inexistente hasta la década de los ochenta. Por lo que respecta a los homenajes hay una idea, todavía en pañales, proveniente de un determinado círculo que si se hace realidad será una excelente noticia. A ver si la podemos contar desde aquí.
