
Establecimiento especial era la plaza de Abastos. Al existir varios establecimientos juntos los momentos de socialización eran frecuentes. La plaza de abastos ocupaba un lugar central en el pueblo, en lo que hoy es la plaza del Pijo. En la comparsa Mercado Público (2000) se la describe de esta forma:
Encaramado en su trono
Con escalones al ancho,
Frontal de ladrillos rojos,
Piso de losas de tacos, cancela verde, portada,
parte superior de reja, leyenda que la remata.
Mercado Público reza
Firmes a su lado en formación
Dos batallones que al cielo
Brindan sus lanzas de hojas de trébol
Con escalones al ancho,
Frontal de ladrillos rojos,
Piso de losas de tacos, cancela verde, portada,
parte superior de reja, leyenda que la remata.
Mercado Público reza
Firmes a su lado en formación
Dos batallones que al cielo
Brindan sus lanzas de hojas de trébol
Allí vendían frutas y verduras de los huertos del pueblo los Grimaldi, Sebastiana Fernández o Manolo Sánchez. El pescado era cosa de Paca “la pescaora” y Baraja, mientras que los puestos de la carne eran de Concepción Gómez, Marente o Antonio Flor.
Hasta la década de los setenta la plaza de abastos fue no sólo el centro comercial, sino también social de Benalup. Pues allí se
compraba, se charlaba, era el lugar de encuentro para los jóvenes por la tarde y sitio de marcha por las noches. En la parte izquierda estaba la pescadería – de la misma familia que actualmente tienen su puesto en la actual plaza de abastos -, dos puestos de verduras y la famosa churrería de Manuela Cozar, cuyas colas para conseguir los churros eran habituales. En la derecha había tres puestos; uno de Manuel Marente, otro de la Señora Concepción y otro de fruta. En los años ochenta la plaza de abastos empezó a entrar en crisis por la competencia de otros comercios del pueblo, y a comienzos de los 90 se derriba la plaza de abastos, dejándola con el aspecto que tiene en la actualidad.
Hasta la década de los setenta la plaza de abastos fue no sólo el centro comercial, sino también social de Benalup. Pues allí se
compraba, se charlaba, era el lugar de encuentro para los jóvenes por la tarde y sitio de marcha por las noches. En la parte izquierda estaba la pescadería – de la misma familia que actualmente tienen su puesto en la actual plaza de abastos -, dos puestos de verduras y la famosa churrería de Manuela Cozar, cuyas colas para conseguir los churros eran habituales. En la derecha había tres puestos; uno de Manuel Marente, otro de la Señora Concepción y otro de fruta. En los años ochenta la plaza de abastos empezó a entrar en crisis por la competencia de otros comercios del pueblo, y a comienzos de los 90 se derriba la plaza de abastos, dejándola con el aspecto que tiene en la actualidad.
Ahora se está construyendo una nueva plaza de abastos en la zona de la Orativa, pero el Ayuntamiento ha garantizado el funcionamiento de la actual en la calle Conciliar, la que sustituyó a la de la plaza del Pijo.
