Me encantan los pregones. Por muchas cosas, pero sobre todo, porque tienen la tendencia a escarbar en el pasado y sacar a flote toda la sensibilidad y el análisis que tontamente nos negamos a realizar en condiciones normales. En Benalup ha sido muy típico que cada fiesta que se precie tuviera su pregonero. Últimamente esta figura está en crisis, los pregones de la fiesta de la Independencia han desaparecido, los últimos de carnaval han sido dados por carnavaleros gaditanos famosos… De esta crisis, se salva el Marathón. Prueba de que la mezcla entre el carácter popular, los recuerdos y la emoción dan fantásticos resultados es el pregón de este año de Diego el Carbonero. Previo permiso perceptivo voy a publicar algunos extractos de su pregón.
«Mis primeros recuerdos de futbito, que en verdad no era futbito porque era un montón de niños contra otro montón de niños, eran los partidos en el campito del Cerro Cordones, que estaba cuesta abajo y que en vez de porterías poníamos 2 piedras ó 2 palos hincados en la tierra…En otro partido nosotros pusimos un trofeo de plástico que parecía un huevo y ellos 12 pesetas. A mitad del partido, cuando ellos iban perdiendo, Manolo Cepero la lió porque cogió el trofeo y las 12 pesetas y salió «escopeteao». Y nosotros corriendo detrás de él por todo el Cerro Cordones «pa´» pegarle, y el equipo suyo detrás nuestra para defenderlo, hasta que llegó a lo del Buey Viejo y tiró el trofeo y el dinero por el techo…Me acuerdo también, con 11 años, que Avelina la maestra organizaba unas Olimpiadas en el campo de fútbol y que los equipos eran por barrios: El Tajo, El Cañuelo, el Cuartel, la Calle Nueva, la Calle Alta, a lo mejor el San Elías y ya está, porque el pueblo era muy chico.
En aquellas Olimpiadas hubo de todos: carreras, saltos de longitud, salto de pinto… El equipo nuestro lo llevaba Pepe Capita, y de ahí nació La
Torre…Total, que en julio de 1978, hace 30 años Paco (el Camú), Pepe (el Galleta), Javier (el Arturo), Legupín (el Pachón), mi hermano Carlos (el Pestoti), Jesús (el Pinga), Juan (el Mono Eulogio), Antonio (la Torta), Jesús Pinto (el Lombriz), Alfonso (el Pato) y Manolo (el Chisparra)
jugamos el Primer Marathón de la Alameda que organizaron Paco el de La Cueva y Manolito Guillén… Después, con 18 años, hice un equipo con mi amigo el Camú: Los Calipso, por el nombre del barco del comandante Custo. En aquel equipo jugó Vicente el Bola, Juanito Romero, Paco Torres, Enrique Romero, el Camú… hasta Pizarrito, que jugó con unas botas de agua de portero.
Ese día el Casas Viejas de Manolito Guillén, Diego la Mula, Perico Cerrillo, Paco Redondo, el Nene, Fernandín, Cazorla y compañía nos metió 15-0.
En aquella Liga, los equipos de mayores que nosotros seguíamos eran Los Cazadores de Manolito El Perdigón, El Tajo de los Fogarines (que era el mejor), el Casas Viejas, La Madriguera de Nicolás el Lobo, El Dornillo de Candón, La Cueva de Paco el Horno, La Dorada, el Cartablanca, Transportes Picazo, El Reguelga de los Dávila, la Júpiter de Andrés, La Yeguada de los Panchos, Las Lomas de Gómez, el Santo Domingo de El Travieso… Antes de terminar mi pregón quiero acordarme de todos los que ha sido compañeros míos de fubito. Sobre todo a los que depués de tantos años siguen a mi lado: el Camú, el Morillo, el Pinga, Pepe, mi hermano Carlos, el Legupín… y el Peluka, que nos lleva patrocinando 15 años y que para este Marathón, gracias a él, y a pesar la crisis, vamos a estrenar equipación nueva.
Quiero decir a boca llena que la amistad que tenemos es desde chiquitito, pero que la mantenemos gracias al futbito, y que ahí estamos todavía, dándole patadas al balón, a las duras y a las maduras, ganemos o perdamos. Que seguimos siendo el mismo equipo de zagales de barrio,
más viejos y barrigones, sí, pero con muchas ganas e ilusión.
Cuando me propusieron ser pregonero de este 30 Marathón, lo primero que pensé es que había mucha otra gente que se lo merecía antes que yo.
Pero también pensé que no podía decir que no porque para mí el Marathón es una cosa muy grande y es todo un honor pregonarlo.
Porque aunque no soy un galáctico, sí que soy un enamorado de esta fiesta desde niño y, aparte de jugador, he estado muy ligado a esta competición porque he llevado equipos de pelusas, de alevines, de infantiles… Y el mío de mayores: La Torre, mi equipo de toda la vida, con el que ganamos el primer Marathón de niños en 1978, 2 Ligas de Segunda, 2 Marathones contra la droga, 1 Liga de Veteranos y 1 Marathón de Veteranos.
Y que yo lo digo a boca llena, oiste: el Marathón es como una droga, una cita a la que no se puede faltar, que aunque uno se haga viejo y hasta con lesiones, sigue jugando porque el Marathón de Benalup es lo mejor, que las cosquillitas que te entran cuando te toca jugar en la alameda y la gente te está mirando es como un quejío en el flamenco o un pellizco en carnaval».
En aquellas Olimpiadas hubo de todos: carreras, saltos de longitud, salto de pinto… El equipo nuestro lo llevaba Pepe Capita, y de ahí nació La
Torre…Total, que en julio de 1978, hace 30 años Paco (el Camú), Pepe (el Galleta), Javier (el Arturo), Legupín (el Pachón), mi hermano Carlos (el Pestoti), Jesús (el Pinga), Juan (el Mono Eulogio), Antonio (la Torta), Jesús Pinto (el Lombriz), Alfonso (el Pato) y Manolo (el Chisparra)jugamos el Primer Marathón de la Alameda que organizaron Paco el de La Cueva y Manolito Guillén… Después, con 18 años, hice un equipo con mi amigo el Camú: Los Calipso, por el nombre del barco del comandante Custo. En aquel equipo jugó Vicente el Bola, Juanito Romero, Paco Torres, Enrique Romero, el Camú… hasta Pizarrito, que jugó con unas botas de agua de portero.
Ese día el Casas Viejas de Manolito Guillén, Diego la Mula, Perico Cerrillo, Paco Redondo, el Nene, Fernandín, Cazorla y compañía nos metió 15-0.
En aquella Liga, los equipos de mayores que nosotros seguíamos eran Los Cazadores de Manolito El Perdigón, El Tajo de los Fogarines (que era el mejor), el Casas Viejas, La Madriguera de Nicolás el Lobo, El Dornillo de Candón, La Cueva de Paco el Horno, La Dorada, el Cartablanca, Transportes Picazo, El Reguelga de los Dávila, la Júpiter de Andrés, La Yeguada de los Panchos, Las Lomas de Gómez, el Santo Domingo de El Travieso… Antes de terminar mi pregón quiero acordarme de todos los que ha sido compañeros míos de fubito. Sobre todo a los que depués de tantos años siguen a mi lado: el Camú, el Morillo, el Pinga, Pepe, mi hermano Carlos, el Legupín… y el Peluka, que nos lleva patrocinando 15 años y que para este Marathón, gracias a él, y a pesar la crisis, vamos a estrenar equipación nueva.
Quiero decir a boca llena que la amistad que tenemos es desde chiquitito, pero que la mantenemos gracias al futbito, y que ahí estamos todavía, dándole patadas al balón, a las duras y a las maduras, ganemos o perdamos. Que seguimos siendo el mismo equipo de zagales de barrio,
más viejos y barrigones, sí, pero con muchas ganas e ilusión.Cuando me propusieron ser pregonero de este 30 Marathón, lo primero que pensé es que había mucha otra gente que se lo merecía antes que yo.
Pero también pensé que no podía decir que no porque para mí el Marathón es una cosa muy grande y es todo un honor pregonarlo.
Porque aunque no soy un galáctico, sí que soy un enamorado de esta fiesta desde niño y, aparte de jugador, he estado muy ligado a esta competición porque he llevado equipos de pelusas, de alevines, de infantiles… Y el mío de mayores: La Torre, mi equipo de toda la vida, con el que ganamos el primer Marathón de niños en 1978, 2 Ligas de Segunda, 2 Marathones contra la droga, 1 Liga de Veteranos y 1 Marathón de Veteranos.
Y que yo lo digo a boca llena, oiste: el Marathón es como una droga, una cita a la que no se puede faltar, que aunque uno se haga viejo y hasta con lesiones, sigue jugando porque el Marathón de Benalup es lo mejor, que las cosquillitas que te entran cuando te toca jugar en la alameda y la gente te está mirando es como un quejío en el flamenco o un pellizco en carnaval».
La comparación y asimilación final entre carnaval, flamenco y Marathón es de lujo. Precisamente los tres ámbitos que cogieron gran impulso en Benalup recién estrenada la transición.

