He leído un artículo mío sobre el marathón que escribí en el punterazo de hace 5 años. La primera conclusión que he llegado es que mis escritos no son vino bueno, no me gustan cuando los releo. La segunda es que el tema sigue siendo interesante para mí. El artículo se llamaba «No digas Marathón, mejor Casas Viejas» y argumentaba que el Marathón y el pueblo tenían tantos puntos en común que no se podía entender la historia presente del uno sin el otro. Rescato un párrafo: «Esa irreverencia, esa participación, esa polémica, ese punto de coquetería y esas cincuenta cosas más que queramos añadirle constituye la salsa del marathón o de la vida que tenemos que vivir en la primera quincena de Julio. Lo que está claro es que esas características también se pueden aplicar a todo un pueblo; el nuestro. Que esto pasé aquí y de la forma que pasa, no puede ser casualidad y si no, hay siete mil personas dispuestas a demostrar la ausencia de azar que hay en ello». 
En el anterior Pot hablaba sobre la grandeza de este Marhatón, pero… ¿cuál es la razón de que haya tomado las dimensiones actuales y la significación qué tiene?. ¿Por qué?. Me encantaría recibir opiniones sobre el tema, pero a mi me da la impresión de que las causas hay que buscarlas en la historia y en el presente. Evidentemente estoy convencido de que en nuestro pasado, en nuestro devenir histórico, en la forma en la que entramos en la primavera de la transición, en la manera en que vivimos el invierno del franquismo hay muchas huellas que nos conducen a esta excepcionalidad. Ahí están los motivos principales. También hay que tener en cuenta que Benalup-Casas Viejas es un pueblo joven, en pleno proceso de creación de nuestras señas de
identidad. Y ello en dos sentidos, hay mucha población joven y existe la percepción de que estamos haciendo historia. En tercer lugar, las personas. Mucha gente ha puesto su granito de arena para que el Marathón sea lo que es hoy, pero sin los organizadores, sin el equipo de Paco el de la Cueva y Manolo Capita, el de Moncayo y Manolo Guillén o el actual de Antonio Cepero y Manuel Moguel estaríamos hablando de otra cosa. He dejado para el final, el cuarto factor. La política. Contaba en ese artículo del Punterazo del 25 aniversario que alguien de Benalup llamó al alcalde de Medina, Agustín de la Flor, para que suspendiera esa fiesta en la calle. Cuando esté observó la
implicación y el impulso popular, pidió dos cervezas y dijo que «ya estoy yo en Medina». El Marathón «cuajó» desde el primer momento, creciendo día a día. Desde entonces los políticos han apoyado este acontecimiento, pero el impulso ha sido más grande a medida que el Ayuntamiento ha sido más libre y fuerte. La evolución del pueblo y la del Marathón han sido paralelas. Aunque el Marathón es polémica, los árboles no nos pueden impedir ver el bosque y tenemos que valorar y reconocer ese esfuerzo de trabajo, de participación, de solidaridad y de implicación que hace el pueblo en la segunda semana de julio y en la que el Ayuntamiento juega un papel relevante y trascendente. Sin la intervención del Ayuntamiento no tendría ni las dimensiones, ni la significación actual.

En el anterior Pot hablaba sobre la grandeza de este Marhatón, pero… ¿cuál es la razón de que haya tomado las dimensiones actuales y la significación qué tiene?. ¿Por qué?. Me encantaría recibir opiniones sobre el tema, pero a mi me da la impresión de que las causas hay que buscarlas en la historia y en el presente. Evidentemente estoy convencido de que en nuestro pasado, en nuestro devenir histórico, en la forma en la que entramos en la primavera de la transición, en la manera en que vivimos el invierno del franquismo hay muchas huellas que nos conducen a esta excepcionalidad. Ahí están los motivos principales. También hay que tener en cuenta que Benalup-Casas Viejas es un pueblo joven, en pleno proceso de creación de nuestras señas de
identidad. Y ello en dos sentidos, hay mucha población joven y existe la percepción de que estamos haciendo historia. En tercer lugar, las personas. Mucha gente ha puesto su granito de arena para que el Marathón sea lo que es hoy, pero sin los organizadores, sin el equipo de Paco el de la Cueva y Manolo Capita, el de Moncayo y Manolo Guillén o el actual de Antonio Cepero y Manuel Moguel estaríamos hablando de otra cosa. He dejado para el final, el cuarto factor. La política. Contaba en ese artículo del Punterazo del 25 aniversario que alguien de Benalup llamó al alcalde de Medina, Agustín de la Flor, para que suspendiera esa fiesta en la calle. Cuando esté observó la
implicación y el impulso popular, pidió dos cervezas y dijo que «ya estoy yo en Medina». El Marathón «cuajó» desde el primer momento, creciendo día a día. Desde entonces los políticos han apoyado este acontecimiento, pero el impulso ha sido más grande a medida que el Ayuntamiento ha sido más libre y fuerte. La evolución del pueblo y la del Marathón han sido paralelas. Aunque el Marathón es polémica, los árboles no nos pueden impedir ver el bosque y tenemos que valorar y reconocer ese esfuerzo de trabajo, de participación, de solidaridad y de implicación que hace el pueblo en la segunda semana de julio y en la que el Ayuntamiento juega un papel relevante y trascendente. Sin la intervención del Ayuntamiento no tendría ni las dimensiones, ni la significación actual.