
El cementerio que se pretendía abandonar estaba situado en el Cañuelo, en lo que hoy es el parque, y eso era así desde hace bastante tiempo, como se demuestra en un plano urbano de Casas Viejas de 1906. Ya se sabe que las obras de palacio van despacio, mientras se construye el nuevo, se incauta el cementerio católico y se convierte en municipal, como se ve en el acta del 17-7-1933, donde se dice que expropiado el cementerio y convertido en municipal era necesario aprobar la correspondiente ordenanza que establezca los derechos que antes cobraba la parroquia. En el acta del 29 de julio se puede leer: “Se aprobó la ordenanza de los derechos a cobrar el Cementerio de Casas Viejas incautado por el Ayuntamiento y que se exponga al público por el tiempo legalmente establecido”. La protesta de la Iglesia Católica por esa incautación no se hace esperar. Leemos en el acta del 6 del 11 de 1933:”Dada lectura a un escrito del Párroco de Santa María la Coronada en el que se le solicita se le reconozca la propiedad del Cementerio de la Aldea de Casas Viejas, inscrito a favor de la Iglesia según se comprueba con una certificación del Registro de la Propiedad que acompaña. La Corporación acordó quede sobre la mesa para su estudio”. Y en la mesa quedó hasta que llegó la Guerra Civil. En el acta del pleno de 17 de agosto de 1936 dice: “ El Sr. Alcalde dá cuenta de una carta que ha recibido del Sr. Cura de Casas Viejas en la que le dá las gracias porque estuvo en aquella aldea, ordenó se reintegrara la Santa Cruz al Cementerio, que el sectarismo marxista había derribado, gracias que hace extensivas a todo los gestores, quedando la Corporación enterada”. Este acto coincidió con la bendición de los Crucifijos en las escuelas de Casas Viejas. Dos años después, el 30-9-1938 se completa el asunto: “De conformidad con lo propuesto por el Sr. Alcalde se acordó, reparado así el despago que la República hizo víctima a la Iglesia, devolver a la misma el Cementerio Católico de Benalup de Sidonia”. La construcción del nuevo cementerio, como otras muchas actuaciones en Casas Viejas, se dejó aparcado, una vez llegado el franquismo, hasta la superación del régimen. En concreto, el cementerio se trasladó al sitio actual en 1979, ya en Democracia. Es decir, cuarenta y cinco años después de tomado el acuerdo para construir uno nuevo por el Ayuntamiento republicano de Medina Sidonia. Aquel antiguo cementerio que fue regalado, mediante escrito de 30 de Noviembre de 1978, por D. Antonio Dorado Soto, Obispo de Cádiz y Ceuta, a la población de Benalup de Sidionia: «…Por
el presente… concedo en propiedad a la Aldea de Benalup de Sidonia el antiguo Cementerio Católico de la misma Aldea y Parroquia, para que, debidamente sometido a la llamada «monda», que garantice el respeto y veneración de los restos mortales de Cristianos allí enterrados, sea destinado a ZONA VERDE, con exclusión expresa de cualquier otra finalidad, que sirva de expansión para los habitantes todos de dicha Aldea de Benalup de Sidonia….». Hoy la Aldea ya es un pueblo y ha cambiado el “Benalup de Sidonia” por Benalup-Casas Viejas (el “de” por el guión y el Sidonia por su antiguo topónimo). Por mi parte, sigo pensando que la Historia sirve para conociendo y comprendiendo el pasado, poder entender el presente y prever por donde van a ir los tiros en el futuro.