El otro día oí decir a unos constructores benalupenses que este año para coger espárragos habría que hacerlo en una silla, pues la gente iba a estar esperando que crecieran al lado de la esparraguera. Esta hipérbole andaluza refleja la preocupación y el estado de ansiedad ante la situación de la construcción, en particular, y de la economía, en general. De todos es sabido el papel de los albañiles en el desarrollo reciente español, y más aun en el caso concreto benalupense. He leído lo que dijo ayer Iñaki Gabilondo y coincido tanto que he considerado oportuno reflejar su opinión aquí.( O si se prefiere ver el vídeo en este enlace). Al hilo de lo que dice Gabilondo, junto al reguero de noticias y síntomas negativos, aparece alguno positivo. En el instituto se detecta un aluvión de jóvenes que habián dejado sus estudios para enseñar su BMW o Mercedes los viernes en la puerta o la potencia de los altavoces del equipo de música que venia incorporado y que al quedarse sin trabajo vuelven a buscar formación. No se trata como las enigmáticas palabras de Franco después del atentado etarra a Carrero Blanco( «Estas cosas ocurren» y sobre todo «No hay mal que por bien no venga«), sino como dijo Sófocles «toda enfermedad lleva implícito el remedio«. El futuro tampoco parece demasiado halagüeño. Así que termino remitiéndome a las palabras del título de esta entrada.
