La segunda cruz coincidía con la primera comunión. Todas las culturas de la Tierra celebran la infancia. Y la Primera Comunión es el momento elegido para celebrar la infancia en la cultura cristiana. Las mujeres la hacían vestidas de blanco, a semejanza de los vestidos de novia, o de monjas. Los hombres de fraile o marinero, si se podía, si no, unos pantalones y una camisa limpia, una cruz y “va que chuta”. Era evidente que la simbología del vestido significaba la preparación para la vida adulta. La celebración consistía en la degustación de repostería y refrescos que la misma familia preparaba. En otras culturas los antropólogos han observado que a esta edad se realizan lo que llaman un «ritual de iniciación», una ceremonia que, de otra forma, casi siempre ha estado presente, de una forma o de otra, en las distintas culturas: Siempre se ha sentido la necesidad de celebrar el crecimiento, no en vano se elige Mayo, el mes de la primavera y del máximo esplendor de la vegetación para su celebración. En la actualidad, estas primeras comuniones se han convertido, en muchas ocasiones, en otro argumento para enriqucer a los accionistas del Corte Inglés, por ejemplo. En el Casas Viejas de la segunda república la unión de parejas mediante amor libre (ausencia de boda y firma de contrato) se dio con bastante frecuencia. Llegado el franquismo esta práctica desapareció. Incluso a Pepe Pareja y Antonia Marquéz se les puso la condición de que se tenían que casar si quería el primero salir de la cárcel. Es la tercera cruz (me he saltado la confirmación). Dice Marcos Ramos: En las bodas los alfileres del velo los repartía entre sus amigas para que saquen novio y el ramo de novia lo tire hacia atrás y que la chica que lo coja será la próxima en casarse; sin embargo se prefiere entregar el ramo a la mejor amiga o a alguna advocación religiosa del lugar. Como no había viajes de bodas, al día siguiente empezaba la tornaboda, que era una ruta por todos los familiares donde eran invitados a comer, costumbre esta, como la de regalar alimentos para la despensa que a lo mejor estaba dirigida a que los recién casados tuvieran, en esta fase de tanto desgaste, las necesidades de alimentación cubiertas… Dice Rafael Reig El matrimonio por amor es una invención muy reciente, se generalizó hace menos de un siglo (y eso sólo en una pequeña parte del mundo). Los intereses, si no permanentes, son muy duraderos; las pasiones, en cambio, son volátiles, evanescentes, a menudo momentáneas…Por otra parte, no conviene olvidar que el matrimonio no es, al
fin y al cabo, otra cosa que un contrato. Uno más, y como tal, no suele ser muy diferente del régimen habitual en cada época: así, en la Edad Media se parecía más a un pacto de vasallaje, etc.» En la actualidad, este tipo de celebraciones también engorda la cuenta de resultado de muchas empresas. La cuarta cruz era la última; la muerte. El rito en torno a ella, como las otras tres precedentes se celebraban en la propia casa. Dice Marcos Romero:”Tanto el momento de la muerte como el poner el difunto en la caja o la llegada del difunto a su domicilio o la salida hacia el cementerio eran acompañados de unas estentóreas manifestaciones de dolor, por parte de las mujeres de la casa, con gritos, lamentos, y, en casos extremos, convulsiones, arrojarse al suelo, descomponerse vestidos y cabellos, etc… mientras los deudos, hombres, mostraban su aquiescencia a esta conducta llamativa y exigida por el que dirán, sosteniéndolas y consolándolas hasta que otras personas se ocupaban de ellas. Como en las otras tres, la familia, los allegados y los amigos participaban en este rito y también había comida, en este caso solo para los familiares más afectados. Esta cuarta curz es la que me falta a mí, espero que se parezca al caballo del malo.