
Hoy me han regalado una tarde. Quedamos a las tres de la tarde para ir a las Torrecillas. El abuelo de mi amigo se crió allí, su padre era uno de los diecisiete colonos. Me cuenta que “una cosa era Pedregosillo y otra las Torrecillas y que le han querido comprar muchas veces aquello, le han llegado a dar un dinero importante, pero que no lo vende, esa es su vida”. Estas dos fincas tenían una superficie de unas 430 hectáreas aproximadamente y pertenecían al duque de Medina Sidonia. En 1935 comenzaba su andadura la Comunidad de Campesinos de Torrecillas y Pedregosillo. En el sortero resultaron agraciadas las familias Bancalero, hermanos Guerrero, Ordóñez, Romero, Casas, Sánchez, Barberán, Cepero, Flor, Moreno (Dueñas), Castellet, Cabeza, Jordán, Legupín y Cortabarra. La tarde se va en conversaciones sobre lo que pudo ser y no fue. “Mucha pobreza y mucho miedo. Y ellos comían y les fiaban en las tiendas del pueblo, porque los agrarios al final pagaban, pero había gente que no y se ponía en la puerta del chozo y no se iban hasta que les dieran algo de comer. Hubo uno que se murió después de una “pecha” de garbanzos, no tenía el estómago acostumbrado. Otro murió en lo de Jardinillo, porque iba buscando chumbos y no había, se los habían comido todos, entonces se hartó de acebuchinas, esa misma noche murió”. En julio del 36 los nacionales se hicieron con el control de esta zona, los agrarios de Torrecillas y Pedregosillo pactaron con duque de Medina Sidonia (su antiguo propietario) que ellos seguirían con la explotación de las dos fincas a cambio de una renta. “El cabezalero tenía que ir todos los meses a dar cuenta a Medina, no sabían lo que hacer con esto de la Reforma Agraria, el jefe de la falange en Medina, un tal Patiño departía con él y le dejaba las cosas claras, orden, disciplina, jerarquía… esto no es lo que era antes…En la guerra la gente se iba a dormir al campo, por miedo a que los falangistas se los llevaran y los mataran. Mucho miedo y mucha hambre.