La siguiente parada es la Morita. Aconsejo que el trayecto se haga a pie. Desde la Alameda, atravesada la plaza Doctor Rafael Bernal, por la calle Independencia, dejamos a la derecha el Hotel Utopía, en cuyas proximidades estaba la choza de Seisdedos, y por la plaza de los Vaqueros, abandonamos la calle Medina, para tomar la calle Benalup, prosiguiendo por ella hasta la calle la Torre. Es un largo paseo en el que se pueden contemplar a la izquierda las hermosas vistas que proporciona la antigua Laguna de la Janda. Dejamos el campo de golf a la derecha y nos adentramos en la Morita, por la Colada de Benalup. No se puede entrar en este monumento pues su estado de conservación pone en peligro la integridad de los visitantes, no obstante, los alrededores merecen un paseo. Así, como albergo la esperanza de que pronto se solucionen estos problemas de seguridad. Pero solo el paseo, seguro, que merece la pena. Para valorar los valores medioambientales de la zona, reproduzco un fragmento del artículo que el Doctor Thebussem sobre una cacería en “Ben-Halluz”, publicada en la revista La ilustración Ibero-americana en1886: “Figúrate, lector, seiscientas hectáreas de terreno llano y arenisco pobladas de acebuches, chaparros, jarras, carrascas y palmitos; figúrate lagunajos, arroyos, zarzas, juncias, cañas y todas las
variedades de maleza que producen los tartesios campos, creciendo hasta aprisionar las ramas de árboles corpulentos como sucede en los bosques de Australia; figúrate una torre árabe, alta, robusta, sólida y elegante, coronada con restos de carcomidas almenas; figúrate, por último, varias aceñas de arquitectura moruna que aprovechan las aguas de aquel terreno, sirviéndole al mismo tiempo de bella y pintoresca orla, y tendrás idea del campo de Ben-Halluz. En seis siglos de dominación no han podido el hacha y el fuego del cristiano esquilmar la finca y destruir las obras musulmanas. En Ben-Halluz siempre se admira el lujo de la Naturaleza y se recuerda siempre la dominación de los agarenos”.