A todo aquello, el ingenio popular lo bautizó como la marcha verde, en semejanza a la avalancha humana marroquí que invadió pacíficamente el Sahara Occidental, un tanto enviados por la autoridad, otro tanto desorganizados haciendo un paralelismo entre el envío al desierto y a las calles. La agrupación carnavalesca los dormilones de 1979, reflejan las dos caras de la moneda en este cuplet:
Lo hemos conseguido ya,
Que arreglarán todas las calles
Y podamos trabajar.
Pero que bueno es eso de la “Marcha Verde”
Nadie, si te para, contigo se mete
Con una pala en la mano
Y una espiocha en la otra,
El tío está trabajando
Para no hacer ni torta,
Y hay que tener cojones
Cobrar toda la semana
Y no dolerle los riñones
Los fondos que llegaban a los Ayuntamientos eran muy inseguros e inestables. En septiembre de 1982, bien por problemas políticos estructurales -la dependencia de Medina – o coyunturales – se acusó al gobernador civil de UCD de querer castigar a un pueblo que mayoritariamente votaba socialista- o por problemas económicos coyunturales- en plena crisis económica como ahora- o estructurales – el viejo problema agrario del que siempre Casas Viejas ha sido un ejemplo mediático- la no llegada de los fondos necesarios para los trabajadores provocó una serie de manifestaciones e incidentes que concluyeron en el corte de la carretera y en enfrentamientos con la guardia civil. Los medios explotaron el incidente, aprovecharon los Sucesos para intentar vender más periódicos e incluso algún desalmado local puso en contacto a la prensa con la familia de Seisdedos que quedaba en el pueblo, produciendo perjuicio a ella incluso en su salud personal. Aquellos incidentes de septiembre significaron el fin de una etapa, un mes después, en Octubre, la transición finalizaría con la aplastante victoria electoral en las generales. Al año siguiente, el PSOE repitió victoria en las municipales, lo que supuso la llegada de Francisco González Cabaña a la alcaldía. La marcha verde se sustituyó por el PER y el arreglo de cunetas o pequeñas obras por otras más grandes como la construcción de plazas o construcciones de gran tamaño. La crisis económica pasó, la construcción se fue adueñando de la economía benalupense trayendo un bienestar que ha durado, con el parón del 93, hasta la actualidad que estamos sumidos en una crisis económica de imprevisibles consecuencias y calado. Ahora el gobierno ha anunciado que va a enviar fondos económicos a los Ayuntamientos como medida más efectiva ante la crisis y que a Benalup le han correspondido 1,2 millones de euros, a mí me ha parecido oportuno recordar aquellos tiempos y circunstancias de la marcha verde.
