Sociedad

Benalup acoge una exposición de 20 fotografías inéditas que el prestigioso hispanista y antropólogo Jerome R. Mintz realizó en la localidad durante los años 70

Los cimientos de la memoria

SÍMBOLOS. Las chozas constituían el reflejo de una situación económica de absoluta precariedad. / L. V

Chozas de caña y pasto. Durante siglos, los jornaleros aprovecharon la abundancia de neas y juncos para construir sus viviendas. Crecían en las orillas de los arroyos, al pie de las lagunas o en las barrancas de los ríos. Eran baratos, aunque protegían poco y prendían fuego rápidamente. Su origen se remonta al Neolítico y, con el paso del tiempo, su uso se limitó a las capas menos favorecidas de las sociedades rurales.

Cuando Jerome Mintz, el prestigioso catedrático de Antropología norteamericano, visitó Benalup en los años 60 se topó con 386 de estas construcciones, desaparecidas en el resto de Andalucía. Ya por entonces, constituían una auténtica rareza. Así que, con el instito propio de quien sabe que se encuentra ante una realidad que pronto se extinguirá y toma conciencia de que hay que dar testimonio, el intelectual se dedicó a fotografiarlas de forma sistemática y minuciosa.

El IES Casas Viejas de la localidad ha recuperado ahora 20 de esas imágenes inéditas que Mintz realizó en los años 70 para presentar una exposición por la que han mostrado interés hasta expertos en arquitectura de diversas universidades andaluzas.

La muestra tiene dos partes bien diferenciadas. Por un lado, incluye objetos típicos de la vida en las chozas, caracterizados por su simplicidad, su versatilidad y su capacidad de reutilización. Y, por otro, acoge una rigurosa selección de las fotografías que la hija del antropólogo norteamericano ha cedido para la ocasión.

«Se trata de una iniciativa que trata, más que nada, de un orden económico y social que ya no existe; el reflejo de una situación que en otros lugares acabó en el siglo XVIII y que aquí permaneció hasta más allá de la mitad del siglo XX», apuntan desde la organización de la muestra. «Tiene que ayudarnos a comprender las causas de ese cambio tardío y, sobre todo, a conocernos y valorar mucho mejor todo lo que tenemos en estos tiempos difíciles que nos azotan», apuntan desde el IES organizador.

Las chozas, sin agua y sin más luz que la de algún quinqué, eran el símbolo de un determinado estadío económico: «En sí mismo eran la expresión de la miseria y, sin embargo, paradójicamente también constituían un patrimonio cultural y antropológico que se ha perdido».

dperez@lavozdigital.es

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